El Bajo Luján, en peligro en caso de desborde del río

La mayoría habita en barrios carenciados del departamento de Luján de Cuyo.
Hace dos días, el desborde del río Tartagal en Salta provocó un alud y afectó

a unas 10.000 personas, de las cuales, más de 700 aún permanecen

evacuadas y otras 1.500 perdieron todas sus pertenencias. Esto despierta

inquietud y preocupación y un interrogante sobre si en Mendoza existen

riesgos como estos.

Si alguna catástrofe natural acechara la provincia, aproximadamente 500

familias que viven en una situación habitacional precaria podrían ser

afectadas. Algún inconveniente con el dique Potrerillos, acompañado de una

fuerte tormenta, traería consecuencias gravísimas. A esto se suma el

desmonte del terreno y la construcción en lugares no permitidos.

En general, estas familias viven a orillas del río Mendoza en el departamento

de Luján de Cuyo, más precisamente, en el denominado Bajo Luján y

alrededores. Además, en los márgenes del arroyo El Carrizal, en Agrelo, La

Gallega y Ugarteche se ubican algunas casas precarias.

El director de Defensa Civil en Luján, Ulises Vitale, explicó que la rotura del

dique Potrerillos afectaría a todas esas viviendas. Otro caso sería si tuvieran

que abrir por alguna emergencia las compuertas del fondo de la misma

represa, lo que provocaría un aumento considerable del caudal.

Micaela Toledo, vecina desde hace 20 años del barrio San Cayetano, en el

Bajo Luján, comentó que siempre que llueve tienen problemas debido a que

se cerró un canal que drenaba el agua. “Sólo una vez que se rompió la

defensa del río Mendoza, unas familias (las que están más próximas al cauce)

tuvieron inundaciones”, relató la vecina.

Según datos de la Dirección de Hidráulica, la cuenca histórica del río Mendoza

transporta 200 centímetros cúbicos por segundo. En caso de tener que abrir

las compuertas del dique, aumentaría 700 centímetros cúbicos por segundo,

y si en ese momento hubiera una tormenta, habría que sumar unos 50

milímetros de agua en la zona.

Vitale, a partir de la catástrofe de Salta, manifestó su preocupación, ya que

remarcó la importancia de la prevención.

Rafael Garay, director de Defensa Civil de la provincia, indicó que el río

Mendoza es el que presenta el principal riesgo. El funcionario especificó que

en los lugares donde se encajona el cauce suben las probabilidades de

peligro. En Potrerillos hay algunos asentamientos, pero el arroyo Blanco no es

muy caudaloso.

Garay coincidió con Vitale en que, desde Potrerillos hacia Luján, el Bajo es el

lugar afectado por su ubicación topográfica, ya que cuando llueve, el drenaje

se dirige hacia allí, que es el lugar más próximo al río.

“Tendría que ser un aumento de caudal muy importante. Por eso, hoy en día,

con el dique Cipolletti se contiene el Potrerillos”, garantizó Garay.

El director de Defensa Civil afirmó que, en cuanto al resto del recorrido de

este cauce, no existen riesgos, porque prácticamente no hay viviendas en la

zona.

Finalmente, aclaró que lo sucedido en Salta no puede ocurrir acá porque el río

Tartagal es muy caudaloso y se desborda debido al desmonte y por eso no

cumple la función de contener el agua.

construcciones precarias. La falta de viviendas dignas sale nuevamente a la

luz. Como muchas de las casa de estas 500 familias son construcciones

precarias, el riesgo aumenta a la hora de una gran tormenta o crecida del río.

Patricia Videla, trabajadora social de la Comuna lujanina, informó que los

planes de erradicación de villas ya movilizaron a unas 70 familias pero que

todavía no son suficientes, porque son alrededor de 300 familias en total.

“En su mayoría viven en casas construidas con ladrillos pero pegadas con

barro, que no es un material impermeable. Además, los techos son de nylon y

pocas veces de chapa”, contó la trabajadora social.

La vecina del barrio San Cayetano Micaela Toledo comentó que la

Municipalidad les otorgó ladrillos para mejorar y reforzar las paredes, pero

recalcó que aún esperan las tablas.

referentes. La provincia ya tiene casos de aluviones graves, como el del 4 de

enero de 1970. El saldo fue de 21 muertos y pérdidas por 5 millones de

dólares. También fue conocido como el aluvión de las heladeras, porque

muchos electrodomésticos fueron arrastrados por las calles de la ciudad. En

enero de 1997, otro episodio terminó con la muerte de una niña que se

ahogó en la correntada, en febrero del 2005 se dañaron 4.000 hectáreas de

cultivos y el fenómeno afectó a los habitantes de Luján de Cuyo y Maipú y en

enero del 2007 El Challao tuvo inundaciones y pérdidas materiales.

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