Bajó un 20% el consumo en los bares de la ciudad capital

Recesión. "Platos para compartir" es lo que se impone entre los santiagueños ante el aumento de los precios.
El aumento en el precio de la carne, las verduras y de las bebidas, sumado a la migración de santiagueños por las vacaciones de verano, provocaron una disminución de hasta un 20 por ciento en la venta en bares, confiterías y restaurantes de la ciudad en relación con meses anteriores.

Si bien se trata de uno de los períodos del año donde los empresarios gastronómicos sufren generalmente una diminución en la cantidad de clientes debido al receso vacacional, este "mal" inicio de 2010 se vio empeorado con el incremento en los precios de ciertos productos básicos que tienen impacto directo en este rubro.

En un relevamiento realizado ayer por EL LIBERAL se pudo corroborar que la situación se repite en gran parte de estos comercios de la ciudad, aunque muchos de los propietarios de estos locales aducen que resisten los aumentos y tratan de evitar trasladar el alza al bolsillo del consumidor.

"Efectivamente, ha bajado el consumo en un 20% aproximadamente, pero es necesario analizar varios factores que hacen que esto ocurra. Uno de ellos es el incremento de los precios de ciertos productos y obviamente la partida de los santiagueños hacia los destinos turísticos", expresó ayer a este diario, María Silvia Seleme, propietaria de una confitería de calle Libertad. La empresaria sostuvo que "hubo una modificación en los costos de la carne, las frutas y hasta las bebidas" lo que forzosamente hace incrementar algunos precios, aunque reconoció que "se intenta mantener la estabilidad en los costos".

En relación con las particularidades que asumió el consumo durante el mes de enero, Seleme explicó: "La gente se controla, está mucho más tiempo con una gaseosa o un cortado y a la hora de almorzar pide platos para compartir, como una manera de ahorrar".

En coincidencia con su colega, el encargado de un restaurante de calle Absalón Rojas, Juan Silva, indicó que el consumo ha disminuido como consecuencia principalmente de la inestabilidad de los precios.

"En enero se da siempre esta baja, pero en este momento también está impactando el precio de los alimentos, como por ejemplo el pollo o las carnes rojas, y también el de las bebidas, como la cerveza", detalló.

Indicó: "No se puede ajustar un precio fijo a la carta porque de una semana a la otra los pedidos llegan con modificaciones en los importes".

Silva manifestó que en los bares también existe la tendencia de solicitar platos para compartir, pero señaló que a diferencia de las confiterías, a los locales de este rubro se le dificulta poder cumplir con las expectativas del cliente, porque las comidas son individuales.

En los bares y confiterías esperan que el consumo vuelva a tomar fuerza en febrero, aunque anualmente el consumo comienza a volver a la normalidad recién en marzo.

El lomito con papas fritas, el plato más solicitado, ronda los 20 pesos, y por lo general se pide para compartir. En los restaurante una preparación con carne cuesta cerca de 30 pesos, mientras que las ensaladas oscilan de 10 a 25 pesos.

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