Los bajitos de Caruso.

Además de un perfil subterráneo, ocho de los nueve refuerzos miden de 1,80 para arriba. A pesar de su escaso 1,63, Richard ama a los lungos...
"Tenemos mucho hambre...". Algo tímido, de tenue sonrisa, Damián Ledesma le desliza el comentario a Olé y amaga con meterse en el ascensor. Pero al ver que un grupo de compañeros lo espera en una de las galerías del hotel Sheraton de Pilar, decide volver sobre sus pasos y dejar una cuenta pendiente con el apetito antes del almuerzo en la concentración del plantel. Unos minutos más tarde, el volante será uno más entre ocho de los nueve refuerzos que se introdujeron en Racing, salvo Pablo Santillo (completó la revisión médica ayer por la mañana y a la tarde se sumó al equipo). Allí, con una pared de fondo, se ubican en hilera con un gesto serio que de a poco se va descontracturando. Y de la primera imagen, inmediatamente, se desprende un matiz: el gusto casi obsesivo de Ricardo Caruso Lombardi por los futbolistas altos que puedan darle buen juego aéreo. Aunque... ¿será que Richard, además, quiere ver en los demás lo que no tiene en su 1,63 metro?

Más allá de las bondades relacionadas con la estatura física, el técnico buscará brindarles la futbolística a jugadores que llegaron a la Academia sin antecedentes inmediatos resonantes, a orillas del anonimato para el hincha de Racing. Descansará, por lo tanto, en su conocida capacidad para potenciar a estos jugadores. Varios que, por diversas razones, vienen de atravesar situaciones desfavorables, sedientos por desterrar la mala época y triunfar en un club grande. A repasar: Damián Steinert no era tenido en cuenta por Sensini en Newell's y jugó en Reserva en el último torneo, Damián Ledesma fue borrado por el Tolo Gallego en Independiente, Matías Cahais no pudo mantener la categoría con Gimnasia (J) y Sebastián Rosano perdió en el Clausura el buen nivel que supo demostrar anteriormente en Tigre. Otros, humildemente, debieron luchar en el Ascenso, como Jorge De Olivera (Chicago), Cristian Tavio (San Martín de San Juan), Marcos Brítez Ojeda (Los Andes) y Javier Velázquez, goleador incansable en las peladas canchas recorridas por Defensores Unidos de Zárate. "En la D llegué a cortar el pasto cuando me suspendieron por jugar en un potrero. Estuve meses con eso y pensé en dejar el fútbol", reveló el centrodelantero. No fue el único que pensó en bajar la cortina. "Tuve una seguidilla de lesiones que, en los últimos tres años, no me dejó en paz. No aguantaba más y pensé en largar todo", confesó Steinert. Ni que hablar el deseo profundo de revancha que siente Ledesma, volante central de buen manejo, tras su cruce de vereda: "Estoy contento porque sé que tendré una nueva oportunidad y voy a poder pelear por un lugar".

Y ahí está Brítez Ojeda, mediocampista vertical que fue pretendido por otros clubes grandes, maravillado con el salto que dio en su carrera y feliz realizando ayer su primera práctica con sus nuevos compañeros: "Vengo de abajo, donde no se ven cosas como las que hay acá. Ojalá -anhela- me adapte pronto al ritmo más rápido que hay en Primera. Caruso me conoce desde hace rato. Y me enorgulleció que se fijara en mí, quiero devolverle la confianza", sostuvo. Mientras que Rosano se animó a soñar: "Ya palito la Libertadores".

A remarla. La mayoría de las incorporaciones tiene muy claro que llegó como alternativa de los titulares que consiguieron evitar la Promoción. El propio Caruso se encargó de aclararlo. "Voy a respetar a los jugadores que me rindieron bien en el último torneo, pero estoy contento porque tengo dos jugadores por puesto", dijo, conforme porque con ese recambio podría afrontar el torneo local y la Libertadores (si se clasifica, claro) y no sufriría tanto la supuesta ida de algún jugador a fin de año. "Uno viene a sumar, a dejar todo en cada práctica. Después, el técnico decidirá", expresó De Olivera, quien está en duda (ver Ahora...). El uno, finalmente, desembarcó luego de arreglar su salida de Chicago, que le dio el pase libre a cambio de resignar una deuda cercana a los 120.000 dólares. Sin embargo, no todos los nuevos arrancarán a la espera de su chance. Hay dos que, hoy por hoy, figuran como titulares entre los 11 ideales que ya definió el DT de cara al debut ante Central: Santillo en el arco y Matías Cahais en el lateral izquierdo. "En Jujuy jugaba con línea de cuatro y me sentí muy cómodo marcando la punta. Si jugábamos con tres atrás, iba de stopper. No tengo problema con ninguna de la dos posiciones", aseguró el ex Boca, campeón del mundo con la Sub 20 en Canadá. A su espalda, como suplente, Tavio aguardará su oportunidad. De pasado en Independiente, antes de irse a San Juan, no tiene un buen recuerdo del Rojo: "Fue un semestre en el que jugué pocos partidos por varias lesiones. Creo que pasé inadvertido en ese club".

¿Se cerrarán más contrataciones? Caruso insiste en que le gustaría contar con un arquero más, un volante por la izquierda (el único natural por ese sector es Adrián Lucero) y un centrodelantero que le meta presión a Rubén Ramírez. Habrá que ver si los dirigentes podrán complacerlo.

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