Bajarán retenciones a las exportaciones agrícolas, pero no tocarán las de la soja

La propuesta que se presentará mañana atiende los reclamos del campo. Subsiste una disputa política que podría hacer fracasar el acuerdo. El paro se notó fuerte en Liniers
Con una reducción en las retenciones a la exportación de carne, la eliminación de ese impuesto a los productos lácteos y la implementación de facilidades para exportar trigo sobre la mesa, el Gobierno recibirá mañana a la mesa de enlace agropecuaria, con el objetivo de intentar ponerle fin, de una vez, al conflicto que el oficialismo y el sector agropecuario mantienen desde hace casi un año. Otra vez, la soja quedará exceptuada de cualquier concesión.

Esos son algunos de los puntos trabajados en conjunto por técnicos del Gobierno y de la Sociedad Rural (SRA). Trascendieron la semana pasada, cuando el vocero de la Presidencia dio a conocer las reuniones, hasta entonces secretas, entre el ministro de Planificación, Julio de Vido, y el presidente de esa entidad, Hugo Biolcati. Sobre ellos intentará avanzar el sector más dialoguista del Ejecutivo, siempre a la espera de que los más duros no busquen obstruir el demorado acuerdo.

Si bien Biolcati calificó de “cosméticas” las propuestas oficiales para el sector, distintas fuentes de uno y otro lado corroboraron que, efectivamente, hubo avances considerados importantes, que atiende varios de los reclamos enarbolados por los ruralistas.

Los técnicos elaboraron un borrador con una veintena de puntos, a partir del cual el Gobierno intentará avanzar con el diálogo mañana. Ese documento involucra:

Baja en las retenciones a la carne, del 15% al 5%, y otros incentivos a la ganadería.

Eliminación de las retenciones a los lácteos, actualmente en 5%, y un subsidio de 10 centavos por litro de leche para los pequeños productores, de hasta 3000 litros.

Reducción o eliminación de retenciones a productos de economías regionales.

Modificaciones en el mecanismo de exportación de trigo, para que los productores reciban el precio pleno por ese producto, y otros subsidios.

Además, Gobierno y SRA habían prometido discutir una reducción en las retenciones al trigo, el girasol y el maíz, antes de que las negociaciones quedaran truncas.

No obstante, la escalada verbal entre el oficialismo y la mesa de enlace se profundizó desde el jueves, cuando los ruralistas llamaron a un paro hasta mañana al mediodía y el Gobierno, a último momento y después de haber “escrachado” a Biolcati, confirmó la reunión con Giorgi.

En el acto del viernes en Leones, Córdoba, el presidente de Federación Agraria, Eduardo Buzzi, se burló de un Gobierno que, a su entender, quiere solucionar los problemas del país “con anuncios de ventas de calefones y cocinas” y fustigó: “Necesitan retenciones para transferir recursos a los amigos del Gobierno”.

Luego, los ruralistas bajaron el tono de la contienda y resaltaron que es importante que un ministro los reciba oficialmente después de siete meses. Aunque en la dirigencia predomina el escepticismo: molestos por los encuentros secretos entre Biolcati y De Vido –pero con la premisa de que “la mesa de enlace no se rompe”– desde las distintas asociaciones rurales confiesan que irán a Producción con pocas expectativas. Aún sin pensar en una nueva medida de fuerza.

La urgencia del Gobierno por resolver el conflicto va más allá de la política. La semana pasada, el dólar escaló hasta los $ 3,55 por una conjunción de factores externos e internos, entre los que fuentes oficiales nombraron a la poca liquidación de los exportadores.

Por eso, una de las condiciones será que se exporte la soja acopiada en los silos bolsas.

También presionarán a partir de hoy a las cerealeras para que inyecten dólares a la plaza financiera. Aducen que, entre jueves y viernes, el Gobierno autorizó exportaciones de maíz por casi tres millones de toneladas, lo que debería asegurar el ingreso de u$s 420 millones que las grandes firmas exportadoras deberían liquidar, por ley, en cinco días.

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