La bajante del río destapó la suciedad en la Costanera.

Botellas plásticas, pañales y bolsas de supermercados son algunas de las mugres que se ven en los desagües.
Mientras que el río Paraná repunta a paso lento su caudal, la costa correntina dejó al descubierto la “mugre” de la ciudad. Los desagües de las boca calles que desembocan en el río arrastraron todo tipo de suciedad y basura, pintando una postal desagradable en la Costanera correntina. Una de las zonas más repugnantes es el drenaje pluvial de la playa Arazaty, donde una montaña de desechos tapa completamente la rejilla metálica y la salida al río de la desembocadura. Según denunció una lectora de “época”, meterse o no meterse en el agua puede ser la diferencia entre la salud y la enfermedad. “Las personas somos sucias, no cuidamos el medio ambiente ni la ciudad y las enfermedades y la contaminación de nuestro río es consecuencia de nuestra lamentable conducta ciudadana”, comentó a este medio Eugenia Ramírez, vecina del barrio Camba Cuá. Sin embargo, la contaminación también proviene de la falta de limpieza y mantenimiento de alcantarillados y tratamiento de aguas residuales. Los servicios urbanos se ven rebasados y los excedentes alcanzan nuestras costas, afectando las condiciones sanitarias. “Los ciudadanos debemos tomar una nueva actitud frente al problema de la basura, concientizados ya estamos todos”, es el momento para el cambio, es hora que las autoridades tomen la posta en el control y la vigilancia de nuestras costas, si verdaderamente queremos que Corrientes sea una ciudad turística”, expresó Roxana González, quien denunció la falta de sanidad. Ante este panorama, una cuadrilla de la Secretaría de Obras Pública de la Municipalidad recorrió ayer las zonas afectadas para estudiar el panorama. “Estamos observando la situación ya que de algunos desagües debe hacerse cargo la empresa de Aguas de Corrientes, porque que se trata del drenaje pluvial”, expresó a “época” el titular de Obras Públicas de la ciudad, Jorge Campos.

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