"Si no bajan los precios, voy a cerrar carnicerías"

Por ahora, el polémico secretario no consigue su objetivo. Enviará inspectores a los negocios. Y no se descartan acuerdos con los supermercados para mantener a raya a los cortes más demandados.
"Si no bajan los precios voy a tener que empezar a cerrar carnicerías". Con esa frase intimidatoria, el secretario de Comercio Guillermo Moreno volvió a amenazar a comerciantes cárnicos para que den marcha atrás con los aumentos de entre 15% y 30% que aplicaron la semana pasada. Según fuentes de la industria, anteayer el polémico secretario habría discutido telefónicamente con Alberto Williams, vicepresidente de la Asociación de Propietarios de Carnicerías porteñas, a quien le exigió que hiciera algo para rebajar los precios de los cortes más demandados antes de Navidad.

Dos empresarios consultados por Crítica de la Argentina confirmaron en absoluto "off the record" que existió esa conversación. El presidente de la Cámara de la Industria y Comercio de la Carne (Ciccra), Miguel Schiariti, enemigo acérrimo del funcionario K, también se enteró: "Me lo contaron ayer y la verdad es que no me extrañó. Es el estilo de Moreno".

La provocación llegó apenas un día después de que el funcionario pusiera a sus inspectores en la calle para qué relevaran precios y tomaran nota de quienes no lo obedecieron. Durante una reunión en la Secretaría, el jueves de la semana pasada, Moreno les exigió a los representantes de la industria cárnica que revirtieran los ajustes. Pero como el lunes los precios no bajaron, el secretario duplicó la apuesta y prometió cerrar las exportaciones.

A pesar de las insistentes amenazas, los carniceros desoyeron al funcionario kirchnerista una vez más. La nueva intimidación fue la repuesta de Moreno a la desobediencia de propietarios de frigoríficos y carnicerías de todo el país.

En diálogo con éste diario, Williams desmintió las versiones que Schiariti y tres empresarios del sector defendieron. "No estuve en la ciudad y no hablé con Moreno. Pero aclaro que tenemos una excelente relación. Nos llevamos de diez. Hemos tenido inspecciones en carnicerías y algunas fueron clausuradas en otras épocas por irregularidades de sus dueños. Y a pesar de eso nos llevamos bárbaro", dijo Williams.

Schiariti, que está enfrentado con Moreno, criticó al secretario y a Williams por considerarlo "obsecuente". "Aunque es el representante de los carniceros, el no tiene carnicerías. No defiende a nadie. Los precios no van a bajar hasta después de las Fiestas", aseguró el presidente de Ciccra.

El valor del kilo de carne vacuna aumentó un 18% promedio en los últimos quince días, lo que generó una disputa entre el Gobierno, los productores, los frigoríficos y los carniceros. Todos se echan culpas, pero ninguno está dispuesto a ceder para que la carne se abarate.

Según Williams, el más optmista del sector, los precios van a bajar la semana que viene. "El viernes tenemos reunión con el secretario y los demás integrantes de la cadena. Seguramente ahí vamos a acordar como volver los precios de mostrador a la normalidad", expresó el representante de los carniceros.

En el Mercado de Liniers, el precio de la hacienda en pie pasó de 4 pesos por kilo a fines de noviembre a 4,5 pesos el cierre de los primeros diez días de diciembre. Fuentes del ente concentrador, ese incremento del 13% es el resultado de la fuerte demanda navideña que recibieron los frigoríficos.

Schiariti admitió en diálogo con este diario que las subas fueron del 20% y 30% en la mayoría de los cortes y criticó los métodos "coercitivos" que promueve Moreno para contener los precios. "La política oficial apunta al cortísimo plazo y llevó en los últimos años a una caída de los stocks ganaderos. A largo plazo, esto va a ser una catástrofe", disparó el empresario.

El New York Times dice lo suyo

La carne argentina podría dejar de ser la mejor del mundo. En ese lugar se posicionaría la uruguaya, según vaticinó el diario estadounidense The New York Times. El matutino publicó ayer una nota donde dice que "ciertas decisiones políticas están cambiando el gusto de la famosa carne y amenazan con empañar la reputación de la industria argentina". Según el periodista Alexei Barrionuevo, las medidas llevadas adelante por los Kirchner "alejaron a los inversores, redujeron el tamaño del ganado y así le dieron a su pequeño vecino, Uruguay, la oportunidad de capitalizar y convertirse en el proveedor de la mejor carne". "La Argentina, de alguna manera, es víctima de su propio éxito", sentenció el periodista.

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