La baja de los subsidios desata manos del Gobierno para gastar 30% más

Con los incrementos tarifarios, el Ejecutivo se hace de mayores fondos disponibles en el año electoral. El 80% de las transferencias fue para energía y transporte
Era una bomba de tiempo. El exponencial incremento en los subsidios al sector privado se convirtió en una de las principales debilidades de las cuentas públicas en 2008 y el Gobierno decidió desactivarla con un incremento de tarifas. También fue clave el derrumbe de los precios internacionales para reducir las transferencias al sector energético. Ambos efectos permitirían contraer al menos en 5.000 millones de pesos las partidas en subsidios y otorgarán mayor un margen de acción para elevar el resto del gasto durante el año.

Una suba de hasta 30% en las erogaciones con la excepción de los subsidios, implicará un alza total del conjunto de gastos cercano a 20%, la mitad del ritmo al que se expandió la billetera del Tesoro el año pasado.

En las últimas semanas, el Ejecutivo dispuso aumentos en las tarifas de gas, electricidad, peajes y transportes, entre otras. No todos los incrementos tendrán un impacto fiscal, pero en aquellos casos en los que hubiera un ahorro (eléctricas y transporte) el monto de subsidios se reducirá hasta $ 2.500 millones. Los restantes $ 2.500 millones de rebaja en subsidios tendrán como causante el desplome de los precios de gas y petróleo, que reducen la diferencia entre el precio local y el internacional.

De $ 9.000 millones de subsidios en 2006 se pasó a $ 16.000 millones en 2007 y a $ 25.000 millones en 2008. De no ser por la caída de los precios externos, los subsidios se hubieran duplicado al año pasado. Según Marina Dal Poggetto, directora del Estudio Bein & Asociados, los subsidios podrían trepar a $ 19.000 millones en 2009. “Cerca de la mitad del ahorro es por cantidades y la otra mitad es por precios”, comentó la economista.

En la práctica, la decisión de elevar las tarifas y reducir las transferencias al sector privado implicará más oxígeno a las cuentas públicas pero también se traducirá en menor consumo privado. La actualización tarifaria golpeará los bolsillos de los consumidores por una doble vía. La vía directa es por el incremento en el precio de los servicios que se encarecieron, y la vía indirecta por el alza que a su vez genera en el nivel general de precios las tarifas más altas.

Se trata entonces de un cambio de consumo privado por consumo público y de menos fondos disponibles para la población en general por más fondos disponibles para el Gobierno. En el corto plazo, y como consecuencia de la crisis económica y el freno en la actividad, la suba tarifaria impactaría de forma acotada sobre los precios, pero a la larga es de esperar algún grado mayor de traslación. La desaceleración de la inflación conformó el contexto propicio para que el Ejecutivo avance en subas tarifarias sin estimular las expectativas de futuras alzas de precios y retroalimentar un círculo vicioso.

Para acallar temores sobre la capacidad de pago de la deuda, el Gobierno ratificó su intención de cumplir sus compromisos financieros en 2009. El argumento para ahorrar fondos tiene lógica: si los subsidios subieron al ritmo del alza de precios, la disminución debería aminorar la carga de las transferencias.

Los sectores de energía y de transporte concentraron 80% del total de los giros oficiales. Según cifras provisorias del cierre del año, Cammesa acumularía $ 8.000 millones de subsidios, Enarsa $ 4.500 millones, Oncca $ 2.500 millones y habría $ 9.000 millones para el sistema de transporte.

La Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (ASAP) sostuvo que “la caída del precio del petróleo y el gas, significará un alivio en los gastos de subsidios energéticos y del transporte, a través del potencial abaratamiento del combustible, que podría compensar una porción no menor de la pérdida de recaudación de retenciones”. Según la entidad, la crisis mundial generó una oportunidad “para desmantelar el sistema de subsidios que se volvía cada vez más costoso e irreversible”. Transitar por esta vía liberó fondos para el oficialismo en el año electoral.

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