Baja de precios, controles y sequía explican la protesta

En la campaña pasada hubo una pérdida de US$ 120 a 200 por hectárea.
Esta nueva protesta del campo no sólo refleja el rechazo al veto presidencial a la rebaja en algunos casos y a la eliminación en otros de retenciones para unos 37 distritos de la provincia de Buenos Aires castigados por la sequía. El paro por ocho días trae a la superficie la situación del interior. Aquí algunas claves;

1En la campaña 2008- 2009 la pérdida por hectárea fue entre 120 y 200 dólares en el caso de la agricultura. Para Ricardo Negri, de los grupos CREA (Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola), ese nivel de quebranto obedeció a la combinación de la sequía, la caída de los precios internacionales, las retenciones y el castigo de los mercados internacionales por lo que se llama el riesgo argentino. Es decir, que al cerrar las exportaciones los compradores del exterior castigan el precio del producto argentino por el posible riesgo de no poder contar con esos embarques.

2Esa situación afectó a las empresas agrícolas y a las localidades. Y sucede luego de algunos años en los que el campo ganó plata, pagó deuda e inviritó. De acuerdo con el experto Enrique Gobbee, son pocos los pueblos del interior que tienen una fábrica automotriz o una textil de importancia que ocupe a la población. "La mayoría de las localidades vive del campo", sentencia. Gobbee diferencia lo que pasa en las buenas tierras, como Coronel Villegas, por ejemplo, que pueden obtener rendimientos con los que se puede "salir hecho", de lo que sucede en zonas como Charata, Chaco donde los rindes no alcanzan y ya hay quebrantos y endeudamiento.

3En esta campaña, con la peor sequía del siglo y lluvias que aún no alcanzan ( sólo llovió parejo en la provincia de Entre Ríos), la reducción en el área sembrada de trigo es de 40%. Y en el caso del maíz, que se siembra a partir de setiembre, se estima una baja de 15%. Para colmo, los productores están desfinanciados para encarar incluso hasta la siembra de soja. En las últimas semanas, sin embargo, aparecieron fabricantes de insumos y bancos que prestan plata. Claro que se trata de un mecanismo de financiación muy selectivo, del que quedan afuera los pequeños productores, según Negri.

4El otro reclamo de las entidades es que el Estado deje de intervenir en los mercados, lo que provoca un cambio constante de las reglas de juego. Un novillo que hoy está convertido en bife de chorizo en la mesa del consumidor llevó 2 años y ocho meses para completar el ciclo. En ese interín, remarca Negri, le cambiaron el peso de faena, abrieron la exportación y la cerraron en seguida, se firmaron varios acuerdos que no se cumplieron y se cambiaron por otros. "Eso se castiga en el mercado internacional con una rebaja en la cotización", asegura Negri. La ganadería y lechería trabajan hoy a pérdida, pese a los subsidios a feed lots ( engorde a corral) y tambos.

5Para Gobbee las soluciones son sencillas, casi al alcance de la mano y lo que falta es la decisión política. Así plantea que si eliminan las retenciones en el caso del trigo y del maíz, donde la cosecha será magra, se daría una señal clave a los productores. Gobbee también propone bajar las retenciones a la soja del actual 35% a un 27% que es el nivel que la oleaginosa mantuvo durante casi toda la presidencia de Néstor Kirchner.

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