Por la baja del precio mundial, Esso y Shell estudian importar petróleo

La cotización internacional se ubica hasta en un 15% menos que el precio local. Las refinerías presionan con comprar al exterior si las productoras no bajan los precios
El mercado petrolero argentino no deja de generar paradojas. Cuando el precio internacional del crudo alcanzó a mediados de año los u$s 140 el barril, en el país no superaba los u$s 47, debido a la aplicación de retenciones. Ese era el valor que pagaban Esso, Shell (las dos petroleras que en el país no tienen producción de crudo y sólo lo refinan para producir combustibles), YPF y Petrobras. Pero ahora que la cotización internacional cayó estrepitosamente –el viernes cerró a u$s 40,90, más de tres veces menos que en el día récord– y el precio interno se mantiene, las empresas evalúan una alternativa hasta hace poco tiempo impensada: importar petróleo para producir naftas y gasoil en sus refinerías argentinas.

En Esso y en Shell evalúan opciones similares, según confirmaron en el mercado.

“Con un barril internacional al valor actual, cierra muy bien la importación”, reconocieron en una de las compañías.

Hace apenas meses, con un barril a u$s 140, la exportación de naftas le dejaba a las petroleras que exportaban u$s 84 por el equivalente a un barril. Pero ahora la situación es muy distinta con respecto al escenario en el que se desarrollaba el negocio en junio.

En el sector de refinación aseguran que por la caída de los precios internacionales del crudo, y por lo tanto de los productos derivados, sumada a la aplicación de retenciones, exportan el equivalente a un barril de nafta a u$s 21, por debajo incluso del costo de la materia prima. “En esta situación nos convendría incluso importar combustibles”, sostuvieron allegados al sector.

Mar de fondo

Sucede que la baja en la cotización internacional por la crisis financiera y el comienzo de la recesión en los países centrales llega en un momento en que las empresas productoras de crudo, como Pan American Energy (PAE), de la inglesa BP y la familia Bulgheroni, las norteamericanas Chevron y Oxy y la argentina Tecpetrol, de Techint, entre otras, buscan aumentos en el precio al que venden el crudo en el país. Por estos días se desarrolla una negociación que marcará el nuevo precio que regirá en la industria y podría derivar en aumentos en los combustibles. PAE, la segunda productora de petróleo detrás de YPF, con un 17% de la oferta, pero la principal abastecedora de las refinerías, quiere llevar el precio de su crudo –denominado pesado, usualmente más barato que el internacional– desde los u$s 42 hasta los u$s 47 el barril. De manera que el valor del petróleo local se ubicaría un 15% por encima del precio internacional. Y se estima que otros petróleos, de mejor calidad, podrían alcanzar los u$s 55, casi un 35% arriba de la referencia en el mundo el viernes.

Hay otro condimento: a fines de noviembre, las productoras de petróleo, el Gobierno y los sindicatos firmaron un acuerdo en el que los trabajadores se comprometían a suspender las negociaciones paritarias por seis meses a cambio de que las petroleras mantuvieran su nivel de inversiones.

Una de las piedras fundamentales de ese convenio, si bien las empresas no lo reconocen de manera explícita, consiste en aumentar el precio de venta del petróleo en el mercado interno.

Las refinadoras de petróleo, además, aseguran estar acorraladas por otra muralla. Una solución para superar las diferencias pasa por aumentar el precio de los combustibles en el mercado interno. En lo que va del año, se registraron subas de hasta un 30% por parte de todas las marcas. Aunque los valores están aun por debajo de las referencias regionales, el Gobierno mostró a través del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, fuertes reparos a los retoques en los surtidores. Es por eso que tras los ajustes que se hicieron en el año petroleras con llegada a los despachos oficiales aseguran que aplicar un nuevo aumento “no es una posibilidad en este momento”.

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