"Con baile es mucho más lindo".

BOCA: Los goleadores aún festejan el cierre ideal del verano 09: "Ganarle a River es espectacular. Y meter un gol en un superclásico es único", dicen, en la charla con Olé. Ellos dos y otros pibes garantizan que hay recambio de lujo.
Ronca tiene una calidad impresionante. Yo estaba afuera cuando hizo el gol y me dio una alegría enorme. Lo quería saludar pero ni miró para el banco el hijo de puta...

-Pablo es un monstruo. Cuando te encara con la pelota atada al pie no lo podés parar. Es imposible de controlar. Y todavía ni me felicitó por el gol...

Pablo Mouche (será titular el domingo) y Facundo Roncaglia se ríen, se sacan un poco el cuero y vuelven a reírse. Sólo pudieron dejar atrás una pequeña parte de la euforia con que se encontraron en las primeras horas del lunes, después del segundo triunfo ante River en el 2009, con un gol de cada uno. Porque, a pesar de que son dos chicos de gesto fiero, ceño fruncido y voz firme frente a las cámaras, el ritmo de su discurso ante Olé cuando se refieren a la alegría compartida está marcado por una sonrisa cada dos palabras y repetidas expresiones de felicidad. "Es algo espectacular haberle ganado de nuevo a River", coinciden. "Es muy lindo", dicen tras el cierre ideal del verano 09.

-¿Qué se siente hacer un gol en un superclásico?

Roncaglia: Una alegría enorme, es especial hacerle un gol a River. Por suerte pude llegar al área, me quedó ahí y convertí.

Mouche: Aunque disfruto cada día de jugar con la camiseta de Boca, ésta es la mayor alegría.

-Con estos triunfos, éste último con pibes, dejaron a River en una crisis...

R: Lo más importante es que estamos bien para el torneo y la Copa. Pero seguro que ganar con baile mucho es más lindo. Si se puede jugar bien, mejor.

M: Hay que fijarse en Boca, no nos importan los demás. Porque somos Boca.

Nacidos ambos en 1987, Mouche en Caseros y Roncaglia en Chajarí, forman parte de esta generación de juveniles de Boca que explotó el año pasado, principalmente en la Sudamericana y por las bajas por lesión. "Somos pibes que jugamos bien al fútbol, que corremos, que metemos, que dejamos todo por la camiseta. Los pingos se ven en la cancha. A River no lo dejamos hacer nada, no lo dejamos pensas y ganamos muy bien", sentencia el delantero que lleva con orgullo y respeto la número 7 de Guillermo, mientras el otro goleador del superclásico lo abraza para la foto y amaga con estamparle un beso. "Salí de acá... Está bien que hiciste un gol y estás contento, pero no es para tanto alegría", lo echa.

-Pablo, ¿le dijiste algo a Facundo por el gol? ¿Todavía no lo felicitaste?

M: Es que no lo podía creer. Bah, todavía sigo sin poder creerlo, je. Yo sabía que jugaba de 9, pero un gol a Racing y otro a River... Igual, te das cuenta que sabe por la forma de jugar. Es increíble encontrar un defensor así.

R: ¡Mucho elogio! Es un amigo... Este año, Pablo arrancó con todo, está muy bien. Ojalá que tenga muchas posibilidades...

-Facundo, debés haber cumplido el sueño que tenías de chico, cuando jugabas de 9 y soñabas con ser Batistuta...

R: Sí, la verdad que sí, creo que todavía no me olvidé de jugar de 9, je. Si bien hace varios años que no juego arriba, parece que la puedo meter, eh.

-¿Para cuándo la dupla de ataque?

R: Nos encantaría, pero normalmente en los picados jugamos en contra, él en el equipo de los grandes, todos los viejos, y nosotros ahí, los pibes...

-¿Qué se propusieron para este nuevo año?

M: Lo más importante es tener los objetivos claros, jugar la mayoría de los partidos, que las chances estén y aprovecharlas.

R: Lo mismo. Más que nada que cuando nos toque jugar, rendir y mantener regularidad. Ya sea como lateral por la derecha o de central.

M: Y en lo colectivo, pelear el torneo Clausura y la Copa Libertadores. Nos sentimos muy bien para hacerlo. Esperemos que este año sea igual o mejor que el pasado.

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