A bailar en el Concejo y a especular en el Ejecutivo

Generalmente quien no tiene razón o argumentos para la discusión descalifica a su interlocutor. Es decir, cuestiona al emisor y evade el mensaje en sí, eje del debate. Ausentarse es otra herramienta muy usada para eludir el tema que incomoda, al cual no se sabe cómo abordar.
Estas dos variantes, típicas de la confrontación política, son utilizadas hasta el hartazgo por el bruerismo en la capital bonaerense. La prueba más cabal de ello se vio en la última sesión del Concejo Deliberante, cuando se aprobó el Presupuesto 2009 (contempla 429 millones de pesos y superpoderes para el intendente). El titular del bloque de la Coalición Cívica, Oscar Negrelli, le hizo bailar al oficialismo con la música que menos le gusta: la de la realidad. Sus argumentos, claros y contundentes, obligaron a la concejal Susana Gordillo a pedir la pa

labra. Ahí se consumó una de las tantas contradicciones de quienes dicen defender la democracia y todo lo que ello implica. Contrariando todas las disposiciones del cuerpo, Gordillo pidió un cuarto intermedio para salir de la pista de candombe a la que era sometido el oficialismo. No la asistía ningún derecho a pedir esa posibilidad, ya que quien estaba haciendo uso de la palabra era el concejal Negrelli.

La segunda afrenta a las instituciones el bruerismo la cometió cuando sus concejales se pararon de sus bancas y dejaron de sesio-

nar. ¿Si tenían razón por qué lo hicieron? ¿Necesitaban instrucciones? ¿No sabían defender el Presupuesto? La moción de Gordillo no contaba con los votos necesarios para ir a un cuarto intermedio. Apenas reunía 9 de los 13 mínimos que se precisan. Pero el golpe de facto se dio. Y el baile se interrumpió. Obvio: más tarde el presupuesto se aprobó.

No es la primera vez que el bruerismo recurre a artilugios non sanctos para superar acaloradas discusiones o para que se aprueben proyectos en este año, el primero de Pablo Bruera al frente del Ejecutivo.

Hoy el intendente será ungido como el nuevo titular del PJ kirchnerista de La Plata. Así sucederá a Julio Alak en la conducción sin la necesidad de realizar una elección interna, ya que los opositores no kirchneristas fueron proscriptos con argumentos futiles.

Aquí se presenta una de las grandes paradojas políticas de la administración comunal. Su go-

bierno mutó de vecinalista a kirchnerista en el peor momento del kirchnerismo. Tanto es así que hoy Bruera no quiere fotos con los K en la ciudad, donde la imagen positiva de Cristina oscila los 20 puntos. Es obvio: Bruera mide más que la Presidenta y que Néstor kirchner.

Con una oposición peronista no kirchnerista unida y la Coalición Cívica junto a la UCR, la mayoría de los consultores ya le pronosticaron al jefe comunal que sólo meterá dos de los seis diputados provinciales que se pondrán en juego en la ciudad. Esto significará un duro revés de cara al 2011 y complicará la administración comunal, con un Concejo que se le podría tornar adverso.

Son conjeturas, es cierto, cuando todavía faltan once meses para las elecciones, pero un sector del bruerismo hace rato que tomó nota. Una de las estrategias es “alambrar” la ciudad y mantener al intendente afuera de la discusión nacional, pero uno de sus aliados en el Gobierno mucho no ayuda. El Movimiento Evita de Emilio Pérsico, que tiene al jefe de Gabinete (Santiago Martorelli) y a dos concejales (Lorena Riesgo y Silvana Soria) salió a pintar La Plata con el operativo Klamor. “Néstor 2009”, dicen diversos paredones que afean la capital bonaerense.

Al intendente le aconsejaron que tire alguna línea con el rebelde Felipe Solá, quien el jueves hizo una reunión que le abrió una grieta (¿circunstancial?) al bloque del FPV en la Cámara de Diputados bonaerense. Ese día faltaron 13 legisladores a la sesión. Todos no estuvieron con Felipe, pero… ¿Se imagina el rostro adusto del titular del bloque, Raúl Pérez?

Comentario al margen: Pérez no quiere escuchar ni que le mencionen a Carlos Castagneto, socio en la lista del PJ local, y eventual opositor en la carrera para encabezar la lista kirchnerista de legisladores en 2009.

Hay otros gestos de independencia en la ciudad: la platense diputada provincial Liliana Di Leo fue la principal operadora del encuentro que el ex jefe de Gabinete nacional (moderado crítico en on a Cristina), Alberto Fernández, mantuvo con un grupo de legisladores.

Más allá de que el año se está cerrando, son días agitados. El concejal Gonzalo Atanasof volverá a traer a la ciudad a Francisco De Narváez, quien ya anunció que se mudará a la capital bonaerense. Para los primeros días de diciembre se anuncia un acto de Chiche Duhalde. Allí se podrían sacar nuevamente una foto los integrantes de la Junta Promotora de De Narváez.

El miércoles último en el Senado, el titular del radicalismo, Gerardo Morales, recibió al presidente del Comité La Plata, Sergio Panella, en un encuentro del que también participó Daniel Salvador (UCR Buenos Aires).

La línea que baja de la UCR orgánica nacional es avanzar en acuerdos distritales a la usanza de Río Negro, donde también se incluyeron a los ex radicales K. Aunque nadie lo reconozca públicamente, Julio Cobos y su gente ya están nuevamente dentro del partido. Falta saber cómo se cristalizará y anunciará esto.

Sectores de la Coalición Cívica, básicamente el GEN de Margarita Stolbizer ya habrían dado el visto bueno. El único límite siguen siendo Storani y Moreau, pero fundamentalmente éste último.

El diálogo interfuerzas (CC, UCR y cobismo) ya está avanzado en Segunda y Cuarta Sección electoral. Por ahora en la Octava (La Plata) es una incógnita.

El radicalismo orgánico de la ciudad está decidido a propiciar un acuerdo para no “hacerle el juego” al bruerismo y dividir el voto de la oposición. El problema, por ahora, es cómo. Otra duda: la presencia de Cobos está prevista para el 11 de diciembre en la Facultad de Derecho de la UNLP. ¿Pero quién se sacará la foto con el vicepresidente? Por cuestiones orgánicas, la UCR platense no lo hará. ¿Franja Morada sí?

En los albores del primer año de gestión, la hora del balance se acerca para la administración Bruera. Seguramente habrá mucha autocrítica. Al menos, puertas adentro.

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