Bailando con el FMI

Por: Ricardo Roa.

El 5 de octubre había "un nuevo FMI". Apenas veinte días después, ayer, resulta que el Fondo aún es "el responsable de muchas caídas de la Argentina, por no decir todas".

Como en el Créase o no de Ripley, el autor de dos frases así de contradictorias es el mismo: Amado Boudou (Se fugaron menos capitales y el Central aumenta reservas). Se puede cambiar, sin duda ¿pero tanto en tan poco tiempo?

Una explicación, aunque no la única, es que el elogio fue dicho en Estambul, en plena asamblea del organismo y la crítica aquí, a la salida de una reunión con senadores. Hay otra mucho más contundente: a Kirchner no le causó ninguna gracia que el ministro de Economía piropeara al Fondo. Y menos que sin su consentimiento le pusiera fecha a un encuentro en Buenos Aires. Y menos todavía, que todo saliese en los medios.

Lo peor para el ex presidente es que ahora se diga que vuelve a acercarse al diablo después de haberle pagado casi 10.000 millones de dólares de un saque para sacárselo de encima. O que le sea imposible cualquier negociación que sea vista como metiendo la marcha atrás.

En el universo K todo se sobreactúa. Igual al discurso repentinamente setentista de un ex UCeDé como Boudou. O como cuando no deja pasar oportunidad para elogiar el papel de la Presidenta en el Grupo de los 20. Todos los gobiernos del G-20 aceptan los monitoreos de sus cuentas públicas por el FMI salvo, claro está, la Argentina de los Kirchner.

Por si no se sabe, no está en juego un crédito del FMI ni, por lo tanto, un acuerdo con condiciones. Plata sí es la que todo el tiempo el Gobierno saca del sistema previsional o del PAMI, del Banco Central o del Nación (Para financiarse, el Gobierno apeló otra vez a dinero de ANSeS). Sencillamente porque hace agua la caja y el país está fuera del mundo financiero.

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