Bachelet y Lula dejan sus mandatos con excelente imagen

La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, alcanzó en enero una aprobación del 85 por ciento, a poco de dejar su gobierno el 11 de marzo y a pesar de la derrota de la Concertación en las elecciones presidenciales.
La encuesta de la consultora Adimark-GFK se realizó en el mismo mes en que el senador Eduardo Frei, candidato presidencial de la Concertación por la Democracia, fue derrotado por el empresario opositor Sebastian Piñera poniendo fin a 20 años de gobierno de la alianza de centro izquierda.

La consultora indicó que las cifras muestran que Bachelet "ha logrado una muy rara sintonía personal con la población", según el trabajo citado por la agencia Ansa.

"El indicador de ser 'querida por los chilenos' llegó a un inédito nivel de 95 por ciento; es decir, prácticamente unánime. No tenemos conocimiento de niveles semejantes de afecto a una figura presidencial (ni política), que hayan sido medidos en la historia política chilena reciente", agregó la consultora.

La mandataria subió dos puntos su nivel de apoyo con respecto a la medición de diciembre.

El gobierno de Bachelet en su conjunto logró también una evaluación positiva del 65 por ciento.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, volvió al trabajo tras un receso forzoso de cuatro días causado por un pico de hipertensión, mientras una encuesta privada señaló que su popularidad siguió en alza en enero y se situó con 81,7%.

Durante su programa semanal de radio "Café con el Presidente", Lula dijo que goza de una "salud muy buena, gracias a Dios", tras dejar de fumar, pero admitió que no puede "bromear" al respecto, por lo que seguirá trabajando pero "con un poco más de cuidado".

"Yo tengo que trabajar de verdad, trabajar más; me voy a cuidar pero voy a seguir trabajando, aunque me cuidaré también más", manifestó el mandatario.

El presidente reconoció que el pico de hipertensión que lo obligó a internarse durante unas horas en la noche del miércoles y a cancelar su viaje a Davos, donde pensaba participar del Foro Económico Mundial, fue "un aviso de que el cuerpo humano no es una máquina".

Lula reanudó su actividad mientras se divulgó un sondeo del Instituto Sensus, según el cual la popularidad del mandatario llegó a 81,7 por ciento en enero, con un alza de casi tres puntos en relación con la última encuesta similar, efectuada en noviembre.

De ese modo, la imagen positiva del presidente se ubicó muy cerca de la que tenía en enero de 2003, pocos días después de haber asumido su primer mandato, del orden de 84 por ciento.

Incluso, y a pesar de que la Constitución le prohíbe ser reelecto nuevamente, Lula encabeza la intención de voto espontánea para las elecciones presidenciales de octubre, con 18,7 por ciento, seguido por su jefa de gabinete y segura candidata oficialista, Dilma Rousseff, con 9,5 por ciento, y el gobernador socialdemócrata de San Pablo, José Serra, con 9,3 por ciento.

En cambio, si bien creció 1,4 punto desde noviembre, la imagen positiva del gobierno se mantiene claramente por debajo de la del presidente, con 71,4 por ciento.

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