Azul y sus contradicciones

En una sociedad donde la palabra vale menos que la imagen las visiones se distorsionan. En medio de la crisis hay nichos de inversión aunque el drama del empleo continúa. Se consolida el Acuerdo Cívico y Social.
¿Nicolás Duba secretario de Gobierno y Carolina De Paula a Acción Social?

Tiempos de palabras que se superponen y cuyo valor se desmorona como castillos de arena. Esta es la sociedad de la imagen por lo que la conducta social está sometida a otros códigos. No es tan importante lo que se dice como lo que se muestra. Es el nuevo paradigma del que nadie es neutral. El valor de la palabra tiene la fragilidad de una pluma en el aire y, como una primera secuela, ¿esta no es una sociedad desmesurada de superficialidad, con valores triturados en un rincón fraguando una melancolía tanguera ? Para colmo, la política es el escenario ideal para que las palabras sean tránsfugas de sus propios victimarios. Ejemplos sobran: Nacha Guevara, la vieja revolucionaria de los 70 travestida a la recuperación de pingüinos empetrolados en el sur durante los 90 y, finalmente, integrante de la lista de los testimoniales kirchnerianos en la pasada elección que no asumirá como diputada después de todo lo que dijo en la campaña. O el flamante gobernador correntino, el radical Ricardo Colombi, de compras por el shopping kirchnerista mientras desde la UCR lo miran desencajados. Todo se vende. Todo se compra. Y, en el medio, el impulso a una imprescindible reforma política desde el mismísimo gobierno. La esquizofrenia del discurso Hay una esquizofrenia en el discurso y una cosmética de victimización muy bien diseñada y elaborada que, en algún sentido, tiene cierto consenso social a pesar de la ruptura con los sectores medios. Construir al enemigo es una forma de construir poder. Hay un (des) orden político que va por un carril y un orden económico que va por otro. Sería un enorme error suponer que la Argentina "verdadera" es la que presentan la mayoría de los medios de comunicación o, por el contrario, digerir el discurso oficial sin cortapisas. La visión crítica del poder (del estamento que fuere) y el libre pensamiento son los parámetros de una sociedad democrática. Ese tironeo, esa tensión permanente se traslada a sociedades como la azuleña. Hay una visión de extrema pobreza política con un notable vacío dirigencial que abarca a diversas organizaciones sociales. Precisamente, en esa tensión contradictoria, nuestra ciudad está en condiciones de organizar un festival como el cervantino mientras las voces agoreras hablan de la dilución de un futuro mejor. Esquivar la visión negativa ¿Se resuelven las deudas sociales, la vulnerabilidad de vastos sectores pendientes de la ayuda del estado o la falta de trabajo? Claro que no pero una cuestión no invalida la otra. En todo caso, el desafío es cómo armonizar los diversos intereses y achicar las diferencias. De la visión negativa a la que es tan proclive un sector de la dirigencia local, por propia limitación y porque es más sencillo mirar hacia experiencias que acontecen a algunos kilómetros, hay sectores de la economía que están dando señales de reactivación. Desde importantísimos emprendimientos inmobiliarios, con inversiones de millones de pesos, hasta la anunciada reapertura del ex frigorífico Exportazul, la inversión de más de dos millones de pesos en el campus universitario para la Facultad de Derecho junto a otras iniciativas productivas en marcha que no han tomado estado público. ¿Está resuelto el grave problema del empleo en Azul? Claro que no. Sería de una ingenuidad brutal afirmarlo. La llave sigue siendo cómo incorporar valor agregado a la producción primaria del partido de Azul (hay emprendimientos en esa dirección) y cómo se refuerza el sector servicios, de gran predicamento en una sociedad como la azuleña. ¿Qué es necesario un estado municipal más dinámico y concreto en estos temas? Es verdad. Que resulta inocente imaginar la instalación de la gran empresa que absorba mano de obra masiva, también. Que resulta imprescindible el papel de inversores locales que dejen de especular, cae de maduro Pero estamos asistiendo al final de un ciclo político que también involucra a lo económico y a la imperiosa necesidad de empezar a parir lo nuevo. El camino del acuerdo Precisamente, quizá empujado por esos aires, está avanzando la concreción del Acuerdo Cívico y Social en Azul luego de la diáspora surgida en el 2007 y que se prolongó en la pasada elección de junio. Las reuniones en el comité radical van en esa dirección a pesar de ciertos resquemores que aún perduran entre radicales, duclosistas, otras líneas de la UCR, el ARI y Vecinos por Azul aunque estos dos últimos son los que ponen los paños fríos. Aquí hay una doble vía. El Acuerdo Cívico y Social tendrá sustento en la medida que no termine en un fracaso la actual gestión del intendente Omar Duclós. Es por eso que, a pesar del camino que aún falta transitar, se impuso el criterio de fortalecer desde ahora dicho Acuerdo y dejar para otra instancia otro tipo de definiciones. Enfrente hay un peronismo con todas sus variantes agazapado, pese a las enormes dificultades que tiene para diseñar una estrategia que involucre a la mayor cantidad de sectores y todavía sin un referente sólido de cara al 2011 mientras el PRO sigue su trabajo. Esta es una sociedad distinta a la de hace unos años. Más demandante y con otro tipo de estructura. ¿Duba y De Paula al Ejecutivo? ¿Esa realidad decidiría al intendente Duclós a nombrar a un radical del comité en la crucial Secretaría de Gobierno? El nombre está siendo guardado bajo siete llaves y todos los consultados se niegan a confirmar o desmentir pero lo cierto es que ese cargo se le habría ofrecido a Nicolás Duba candidato a concejal por la UCR en la pasada elección. Sería un golpe de timón del Jefe Comunal que sumaría también en la Dirección de Acción Social a la hasta ahora concejal Carolina de Paula, cuyo nombre fue el que se jugó en su momento para encabezar una lista de unidad. De aceptar Duba con la anuencia del comité cambiaría el escenario político consolidando al Acuerdo Cívico y Social en Azul y remitiría un oxígeno a la gestión municipal que ya empezó a visualizarse con la presencia de Claudio Molina al frente de la Secretaría de Obras Públicas. Nadie se suicida en política, únicamente que se deje suicidar. Nadie como Duclós lo sabe.

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