Azucena Villaflor tendrá su monumento en la ciudad

Quien fuera una de las fundadoras del movimiento de las Madres de Plaza de Mayo, será homenajeada en Mar del Plata con la construcción de un monumento.

"No queremos que sea un monumento más, sino un mojón con sentido histórico, que nos diga cosas que nos sirva para luchar diariamente por el valor de las instituciones, de la convivencia, por la confraternidad entre los que quieren el progreso del pueblo y por la no violencia".

Así lo puso de relieve el intendente de General Pueyrredon, Gustavo Pulti, al firmar el decreto de llamado a concurso abierto y público para la realización de un monumento a una de las fundadoras de la agrupación Madres de Plaza de Mayo, Azucena Villaflor. El ahora jefe comunal había presentado la iniciativa cuando fue concejal por Acción Marplatense.

A partir de hoy, los interesados podrán consultar las bases y condiciones en la página web del Municipio.

Pulti comenzó por referirse al motivo del decreto que acababa de firmar: "esta convocatoria es para crear una obra artística, que suele ser el modo más directo de llegar a los sentimientos y al corazón de nuestra comunidad".

"Es la recordación -acotó- de la obra de Madres y Abuelas, y en particular de la persona de Azucena Villaflor".

Y continuó: "es muy notable cómo las palabras que se repiten no son un lugar común entre quienes atraviesan una verdadera experiencia. Nunca es un lugar común decirle 'te quiero', a mamá o hablarle al amigo de la amistad y no es un lugar común, de ningún modo, después de tantos años de militancia para los organismos, las Madres, las Abuelas, recordar aquello que tiene que ver con la abolición de todo Estado de Derecho para ser reemplazado por una máquina del terror. Tampoco lo es recordar y revivir el coraje, la confianza en el amor y decisión de Azucena".

La oscilación de los pueblos

"La Humanidad parece ser -subrayó-, los países, las ciudades oscilan entre retroceder y avanzar; entre respetar los derechos y la posibilidad de transgredirlos; entre la convivencia armónica, la confianza en las instituciones y cierto declive hacia la brutalidad. Es necesario que, en la conciencia de cada uno que participamos de una comunidad que quiere ser justa, esa oscilación tenga presente esta dolorosa experiencia que atravesó la Argentina".

Y agregó: "pero también tiene que tener presente el trabajo de quienes aún a costa de su propia vida, van logrando, aunque hayan muerto hace mucho, que todo el tiempo haya conciencias modificándose, como lo dijimos en otra oportunidad".

"Azucena Villaflor fue secuestrada, arrojada al mar y muchos años después aparecieron sus restos en el cementerio de Lavalle y pudo rendírsele ese homenaje postrero en la Plaza de Mayo. Pero nadie podría asegurar que ella no le sigue diciendo cosas a la conciencia de cada niño que hoy está aprendiendo a vivir en democracia, a la de cada joven que cree o no y que se entusiasma o no con la posibilidad de construir un futuro mejor". O también a nosotros hoy con su militancia y su entrega de la vida, que implicaron claramente un camino, no de martirio necesariamente, aunque sí en el que la confianza alrededor de los valores en que creemos es el que pueda permitir un futuro en el que nos encontremos con verdad, justicia y memoria los argentinos".

Posteriormente, sostuvo que "no queremos emplazar con este concurso que abrimos hoy un monumento más, sino un mojón con sentido histórico, que nos diga cosas que nos sirva para luchar diariamente por el valor de las instituciones, de la convivencia, por la confraternidad entre los que quieren el progreso del pueblo y por la no violencia".

Breve reseña del calvario e inmolación de Azucena

En abril de 1977, esperando ser recibida por el entonces párroco de Stella Maris, una de las madres de detenidos y desaparecidos, Azucena Villaflor de Vicenti, dijo que "individualmente, no vamos a conseguir nada, por qué no vamos todas a Plaza de Mayo, cuando seamos muchas, Videla (por el entonces presidente de facto, Jorge Rafael) tendrá que recibirnos".

El 30 de abril acudieron a Plaza de Mayo, las 14 madres. "Es de imaginar su coraje solas en ese lugar, y en un país aterrorizado", expresa su biógrafo.

El 10 de diciembre, Día Internacional de los Derechos Humanos, las Madres publicaron un anuncio en un diario con el nombre de sus hijos desaparecidos. Aquella noche, Azucena Villaflor fue secuestrada por un grupo armado en su casa de Villa Domínico, en Avellaneda. Fue recluida en el campo de concentración de la Escuela de Mecánica de la Armada.

Los restos de Azucena Villaflor que había sido arrojada viva al mar, en uno de los "vuelos de la muerte", y su cadáver aparecido, en la costa, fue inhumado en el cementerio de Lavalle y después sus restos incinerados. El 8 de diciembre de 2005, en la 25ª marcha de las Madres de Plaza de Mayo, sus cenizas fueron enterradas al pie de la Pirámide de Mayo.

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