Ayudarán a 120 familias humildes a que generen su propio negocio

Las inscripciones para este programa comienzan a partir de la semana que viene en Promoción Social. El mismo está orientado a la elaboración de panificados y tendrá un presupuesto mensual de $ 15.000
La Subsecretaría de Promoción Social lanzará a partir del lunes que viene un programa de microemprendimientos para elaborar panificados. El mismo está destinado a 120 familias cuya situación económica es inestable y que con frecuencia acuden al Municipio a solicitar todo tipo de subsidios para el pago de luz, para alimentación, entre otros.

Para su desarrollo, se contará con un presupuesto mensual de $ 15.000 para insumos y con un grupo de 4 trabajadoras sociales, más todo el recurso humano de la subsecretaría.

Según indicaron desde la Municipalidad, la idea es pasar del asistencialismo, que implica darles la ayuda, a suministrarles los recursos para que ellos mismos puedan generarse un ingreso mínimo estable. “Se trata de una decisión política de este gobierno de acompañar a la gente en sus necesidades, no desde el asistencialismo histórico, sino desde la promoción social”, dijo a PUNTAL, Gonzalo Parodi, subsecretario de Promoción Social de la Municipalidad.

Las inscripciones comienzan la semana que viene; se va a realizar un relevamiento de las familias que van a solicitar ayuda y se las va a anotar. Luego, a través de las trabajadoras sociales se va a definir cuáles serán las 120 familias beneficiadas.

Los microemprendimientos están orientados a la elaboración de panificados tales como: panes, tortas, pastas en general, pizzas, etc.

Las familias que tendrán acceso a este programa son aquellas que posean las siguientes características: que tengan jefe de familia único con hijos a cargo, familias numerosas o con personas con discapacidad. La coordinadora será Alicia López quien, junto con las trabajadoras sociales del área de intervención en la demanda, hará el seguimiento previsto.

El programa incluye la capacitación de los interesados en tres ejes importantes: la producción, la comercialización, la higiene y salubridad. Son dos semanas de preparación que estarán a cargo del Área de Economía Social de la subsecretaría. “Las dos primeras semanas de marzo se va a brindar la capacitación, y recién después, si cumplen con la asistencia, estarán habilitados para recibir los insumos, tales como harina, aceite, salsa de tomate, azúcar, margarina, etc.”, explicó Parodi.

El concepto de “economía social” apunta no a ver cuál es el presupuesto que dispone el Estado para repartir sino a percibir las capacidades que tiene el otro para generar sus propios ingresos y ayudarlo, brindándole herramientas para que pueda salir adelante y crecer, sin depender de lo que le den.

Según sostiene Parodi, es en la capacitación y el seguimiento que va a existir, donde se va a dar un salto cualitativo respecto de lo que se venía haciendo hasta ahora en Promoción Social.

Si bien ha habido experiencias de este tipo en el área, el hecho de sumar la capacitación y el seguimiento del programa marcará una diferencia en el sostenimiento en el tiempo. “Teníamos la misma intención pero no lo habíamos logrado consolidar, antes el acompañamiento llegaba a los tres meses nada más”, señaló Parodi.

Promover, no sólo asistir

“Vamos a articular con zoonosis para que hagan un control de la salubridad en los hogares donde se elaboren los panificados, y además se va a realizar un seguimiento de seis meses a cada una de las familias para ver cómo avanzan con el trabajo y con la cuestión administrativa, para luego brindarles el apoyo necesario para fortalecer esas pequeñas empresas familiares”, explicó Parodi y agregó: “La idea es darle continuidad después, porque es fundamental sostener el acompañamiento de la familia en el tiempo -al menos seis meses- para que logren aprender, por ejemplo, a diferenciar cuánto del ingreso tiene que ser reinvertido en el negocio y cuánto puede se destinado para cuestiones personales”.

El área de atención al público de Promoción Social es muy sensible, ya que todos los días se reciben demandas urgentes de muchas familias con necesidades de todo tipo: que no pueden pagar los servicios como la luz, que no tienen qué darle de comer a sus hijos, entre otros problemas.

“La idea es pasar de políticas asistenciales, a las de promoción, que implican valores como volver a la cultura del trabajo, del esfuerzo, de la responsabilidad, de recibir algo pero a cambio tener que realizar algún tipo de esfuerzo personal”, concluyó Parodi.

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