Ayuda de la UE a los países pobres

Entregará 10.500 millones de dólares para luchar contra el cambio climático; piden un impuesto a las transacciones financieras
Resuelta a asumir el liderazgo en la lucha contra el cambio climático, la Unión Europea (UE) se comprometió ayer a entregar 10.500 millones de dólares en tres años a los países pobres para ayudarlos a enfrentar el calentamiento global. Al mismo tiempo pidió al Fondo Monetario Internacional (FMI) que estudie la adopción de un "gravamen global" sobre las transacciones financieras que permita pagar por los futuros programas.

Dispuesta a dar el ejemplo, la UE también ofreció aumentar sus reducciones de carbono de 20 a 30% para el año 2020 si los otros grandes países sigue su ejemplo.

La ayuda anunciada por la UE, tras una cumbre de los 27 países miembro en Bruselas, representa la suma más importante prometida por un sola entidad al llamado fast-start fund que debe recibir un total de 10.000 millones de dólares por año entre 2010 y 2012.

Los 10.500 millones prometidos por la UE superan los primeros anuncios que llegaban a 8700 millones en tres años.

La ayuda de la UE recibió un impulso inesperado gracias a una contribución más generosa de Gran Bretaña y Francia. El primer ministro Gordon Brown elevó la participación de su país para los próximos tres años de 1300 a 1900 millones de dólares. Brown está incluso decidido a aumentar, la semana próxima, la ayuda británica hasta 2400 millones de dólares anuales si los otros países desarrollados hacen esfuerzos equivalentes en Copenhague.

Francia anunció por su lado una ayuda de 610 millones de dólares anuales durante tres años.

Este gesto "es importante para dar crédito al compromiso de los países más ricos ante las naciones africanas, cuya ayuda es indispensable para obtener un acuerdo ambicioso en Copenhague", declaró el presidente francés, Nicolas Sarkozy.

En un intento por consolidar un liderazgo anglofrancés en el terreno de la lucha contra el calentamiento global, Brown y Sarkozy copresidirán la semana próxima una "cumbre de la lluvia ácida" con líderes africanos para estudiar medidas contra la deforestación.

La ayuda de la UE al fast-start fund representará ahora el 30% de los fondos que requieren los países pobres para desarrollar economías poco contaminantes y luchar contra los cambios climáticos. Estados Unidos debería asumir otro tercio del capital necesario. Pero los negociadores europeos todavía esperan el anuncio oficial de Washington, como también desean saber cuánto dinero están dispuestos a poner sobre la mesa Japón y Australia.

"Queremos que los otros [países ricos] se muevan", advirtió el primer ministro sueco, Fredrik Reinfeldt. Los europeos "no resolveremos solos los problemas del clima", insistió.

Impuesto mundial

El plan de ayuda inmediata a los países pobres debe ser reemplazado en 2013 por un mecanismo perenne que asociará fondos públicos y privados. Las necesidades de ese programa se elevarán en forma considerable con el tiempo.

En busca de instrumentos de financiación suplementarios, la cumbre de la UE apeló ayer al FMI a estudiar la adopción de un "gravamen global" sobre las transacciones financieras, aunque sin dar detalles sobre las características de esa iniciativa.

"Hay dos pistas posibles: una débil fiscalización de las transacciones financieras, que cuenta con mis preferencias, o un impuesto sobre el combustible que usan los barcos portacontenedores, propuesto por Gordon Brown", explicó Sarkozy.

A juicio del presidente francés, un impuesto global sobre las transacciones financieras sólo será adoptado si todos los centros financieros mundiales están dispuestos a aceptarlo. "Creo que esa medida cuenta con un apoyo creciente", agregó Sarkozy.

Los 27 líderes europeos reunidos en Bruselas no adoptaron por el contrario en forma explícita la solicitud de Francia y Gran Bretaña de aplicar un impuesto a los bonos de los traders y banqueros, aun cuando el comunicado final insistió en que los salarios y las primas del sector financiero deben promover "una gestión sana y eficaz del riesgo".

En una columna conjunta publicada en The Wall Street Journal , Brown y Sarkozy habían defendido la instauración de un impuesto mundial a las bonificaciones bancarias y una tasa a las transacciones financieras.

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