Con ayuda de Moreno, Néstor limitó la oferta.

Junto al secretario de Comercio Interior, el ex presidente definió en Olivos las medidas acotadas que ayer le anunciaron al campo. Apenas unas horas antes del encuentro, ordenó sumar a la reunión a los ministros Giorgi y Boudou.
Al final, el "ala dura" del Gobierno se impuso en la negociación con el campo. Anteanoche, Cristina Kirchner dio el OK al borrador preliminar de las nuevas medidas para el agro en su despacho de la Casa Rosada, que luego se terminó de pulir en Olivos. Revisó números, papeles y allí ajustó detalles técnicos con los denominados "halcones": el secretario de Comercio, Guillermo Moreno, el jefe de la AFIP, Ricardo Echegaray, y el titular de la ONCCA, Emilio Eyras. Ya se había descartado la reducción de los derechos de exportación, la principal demanda de los dirigentes rurales, según confiaron a Crítica de la Argentina funcionarios muy al tanto de las tratativas.

A pesar de los intentos, no prosperó la idea de conceder una rebaja en las retenciones a los granos, opción que preferían dentro del Gobierno el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, y el secretario de Agricultura, Carlos Cheppi. Sostenían que era necesaria una señal de alto impacto para poner fin a la pelea.

Ayer por la mañana, la jefa de Estado cambió su agenda para dar las últimas puntadas a las medidas y acordar en la residencia presidencial cómo se plantarían en el encuentro con los dirigentes de la Mesa de Enlace. Postergó para la tarde las reuniones previstas con los gobernadores Sergio Urribarri, de Entre Ríos, y Arturo Colombi, de Corrientes; y recibió a Fernández, el flamante interlocutor K ante el campo.

En Olivos, talló fuerte la mano de Néstor Kirchner, como ya ocurrió el año pasado. El ex presidente, que llegó hace unos días de Río Gallegos, adonde fue de incógnito a rearmar su tropa luego de la derrota electoral, monitoreó paso a paso la previa de la cumbre con el agro. Lo hizo hasta el mínimo detalle, con especial atención en las declaraciones de los titulares de las entidades. Poco le gustó la expresión del titular de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi, cuando dijo que el jefe de Gabinete era un "cero kilómetro", en detrimento de otras figuras que venían desgastadas de la pelea anterior, como el caso de la ministra de la Producción, Débora Giorgi. Por esa razón, Néstor quiso que la funcionaria esté presente.

Si bien estaba previsto que el único interlocutor oficial en la reunión sería Fernández, la Presidenta ordenó sumar a Giorgi, al ministro de Economía, Amado Boudou, y a Eyras, el titular de la ONCCA. Todos ellos, al igual que Echegaray y Moreno, estuvieron ayer en Olivos.

Anoche, desde Balcarce 50 minimizaron la división dentro del oficialismo para abordar la salida al conflicto. "No hay internas. Nunca dijimos que íbamos a bajar las retenciones", sostuvo una fuente oficial. En el Gobierno calificaron el reencuentro con los jefes de las entidades rurales como "amable". Hasta se sorprendieron cuando, al principio, pidieron disculpas por las duras declaraciones que realizaron cuando fueron notificados de la convocatoria. Más allá de que reconocieron que este es un primer paso y que todo está sujeto a discusión, los "halcones" –respaldados por Kirchner– insisten en dejar afuera las retenciones. "Si la producción agropecuaria pagase los impuestos no debería haber existido ni siquiera el debate de la 125. A ver si no, ¿cómo se explica la diferencia entre el peso del agro en el PBI y en la recaudación? Es la evasión", disparó a este diario un hombre identificado con los "duros".

Ella también dialogó: Urribarri y Colombi

Mientras el jefe de Gabinete escuchaba a la Mesa de Enlace, Cristina Fernández de Kirchner recibió en su despacho al gobernador de Entre Ríos, Sergio Urribarri, y su par de Corrientes, Arturo Colombi. La semana que viene escuchará los reclamos de Alberto Rodríguez Saá (San Luis) y de Mario Das Neves (Chubut).

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