Los ayatolás sólo confían en el Kremlin

"Un buen comienzo" y un final incierto tuvieron las conversaciones en Viena sobre el programa nuclear iraní. Después de tres días de diálogo con delegados de Estados Unidos, Rusia y Francia, los negociadores de Teherán se comprometieron a responder el viernes a una propuesta del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) para enriquecer 1,2 toneladas de uranio iraní en Rusia, el único socio aceptado por el régimen de los ayatolás.
El diálogo se desarrolló en un clima tenso, luego de que la República Islámica alertara el lunes que enriquecerá por su cuenta el uranio si fracasan las negociaciones. El plan de los aliados preveía que el 80% del uranio sería enriquecido en Moscú y trasladado a territorio francés, donde sería convertido en combustible nuclear y luego devuelto a Teherán para su uso en un reactor.

Occidente intenta evitar de ese modo que las actividades atómicas iraníes puedan ser aprovechadas con fines militares, pero Teherán rechazó la participación francesa en un intento por limitar el diálogo a las dos principales potencias atómicas, Estados Unidos y Rusia.

El tiempo es tirano para las urnas afganas

El gobierno de Afganistán trabaja contrarreloj para organizar en dos semanas el ballottage exigido por la ONU, que el lunes invalidó por fraudulentos un tercio de los votos emitidos el 20 de agosto e impidió la reelección en primera vuelta del presidente Hamid Karzai. Pese a que los problemas logísticos y la amenaza talibana dificultan el proceso electoral, el rival de Karzai, su ex canciller Abdullah Abdullah, defendió la decisión de volver a las urnas al explicar que "la solución no consiste en formar un gobierno de coalición". Mientras la ONU intenta reemplazar a tiempo a 200 observadores electorales, el líder opositor anunció que tiene "propuestas concretas" para evitar un nuevo fraude.

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