Avergonzado, Madoff se declaró culpable y quedó detenido

Avergonzado, Madoff se declaró culpable y quedó detenido
El financista dijo estar arrepentido de sus actos; su sentencia se conocerá el 16 de junio
NUEVA YORK.- Avergonzado, el financista Bernard Madoff se declaró ayer culpable de haber engañado a miles de inversores de distintos lugares del mundo a través de un esquema piramidal, lo que sería el mayor fraude en la historia de Wall Street. En medio de aplausos y lágrimas de algunas de sus víctimas en un tribunal de Manhattan, Madoff fue encarcelado a la espera de su sentencia, que se conocerá el 16 de junio.

"Me siento agradecido de tener esta oportunidad para hablar de mis crímenes, por los cuales estoy profundamente arrepentido y avergonzado", reconoció el financista, de 70 años, ante el juez Denny Chin de la corte de distrito federal, en el sur de Manhattan, a la cual había llegado tres horas antes, vestido con un chaleco antibalas y en medio de un fuerte operativo de seguridad por temor a que fuese atacado.

"Soy dolorosamente consciente de que he herido profundamente a mucha, mucha gente, incluidos clientes, mi familia y mis amigos", señaló este ex director del índice bursátil Nasdaq, que enfrenta ahora una condena de hasta 150 años de prisión por los once cargos de fraude, lavado de dinero, perjurio y robo de los que ha sido acusado.

Desde la década del 90, Madoff operó un fraudulento fondo de inversión (Bernard L. Madoff Investment Securities), que prometía enormes ganancias a sus clientes, entre los que se encontraban muchos jubilados, celebridades como los actores Kevin Bacon y Kyra Sedgwick, el senador por Nueva Jersey Frank Lautenberg, el ganador del premio Nobel de la Paz Elie Wiesel, y muchas fundaciones y organizaciones caritativas.

Según los documentos falsos que enviaba a sus inversores, el fondo de Madoff poseía 65.000 millones de dólares, aunque en realidad sólo se hallaron 1000 millones de dólares cuando, a fines del año pasado, asustados por la debacle financiera mundial, sus clientes quisieron obtener el dinero.

Desde su arresto, el 11 de diciembre, Madoff se encontraba en libertad bajo fianza después de haber pagado 10 millones de dólares, lo que le permitió continuar viviendo con su esposa, Ruth, en su lujoso penthouse en el Upper East Side de Manhattan, en la avenida Lexington y la calle 64. Además de esa propiedad, valuada en 7 millones de dólares, el financista poseía casas de veraneo en Palm Beach y en la Riviera francesa, y un yate de 17 metros bautizado con el nombre de Bull.

De acuerdo con el fiscal del caso, Marc Litt, el gobierno cree que 170.000 millones de dólares pasaron por las cuentas de Madoff vinculadas con sus crímenes, que perjudicaron a 4800 clientes de todo el mundo.

"Creía [que el fraude] terminaría pronto y que podría desenredar a mis clientes y [desenredarme] a mí del esquema. Pero eso resultó difícil y al final imposible -relató Madoff-. A medida que pasaban los años, me fui dando cuenta de mi riesgo y de que este día inevitablemente llegaría. No puedo expresar adecuadamente cuánto siento el mal que causé con mis crímenes."

Tras las rejas

Pese a todo, el abogado del arrepentido ex gurú de Wall Street, Ira Lee Sorkin, volvió a pedir el beneficio de la libertad bajo fianza para Madoff hasta que se determine su condena. Pero el juez Chin se la negó.

"Por su edad, tiene incentivos para escapar, tiene los medios para hacerlo, y por eso representa un riesgo. La fianza queda revocada", determinó, y la sala del tribunal, repleta de víctimas del esquema piramidal y de periodistas, estalló en un aplauso.

Inmediatamente, Madoff fue esposado por dos agentes policiales y conducido a una celda del Centro de Detención Metropolitano, en el sur de Manhattan.

Durante la casi hora y media que duró la audiencia, varios ex clientes del financista subieron al estrado. Uno de ellos, George Nierenberg, lleno de furia, lo retó a mirar a sus víctimas a los ojos.

"No sé si ha tenido la oportunidad de darse vuelta y ver a sus víctimas", señaló Nierenberg, quien acusó a Madoff de buscar proteger a sus cómplices mediante su reconocimiento de culpabilidad. "Su operación fue masiva. No cometió sus crímenes solo", resaltó.

Otro de los testigos afectados, Maureen Ebel, una enfermera jubilada y viuda que perdió todos sus ahorros en el fraude, también se quejó de no tener la posibilidad de un proceso judicial completo.

"Si hubiésemos ido a juicio, hubiéramos podido entender la magnitud global de su horrendo crimen", apuntó la anciana, con lágrimas que le caían sobre las mejillas.

En la audiencia, Madoff, que tuvo otros negocios con familiares y amigos, insistió en que sus operaciones de bolsa con ellos eran legítimas y exitosas en todos los aspectos. De todos modos, las autoridades continuarán investigando a la esposa de Madoff, a sus hijos y a su hermano, en busca de irregularidades

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