Avatares

• Alianza II apura la foto con Juez • Duhalde, política y sociales • Heredia no se pone límites • Veglia nunca se fue (de las bochas).
• Alianza II apura la foto con Juez

Gerardo Morales y Elisa Carrió siguen adelante en su pretensión aliancista, y el próximo paso que pretenden dar, mediático desde ya, es incorporar de una buena vez a Luis Juez en una de las fotos de familia que ellos comenzaron a coleccionar. La idea de los tortolitos opositores es incorporar a Juez oficialmente a su naciente alianza antes de fin de año. La movida, si llega a buen puerto, tendrá profundas consecuencias en la política cordobesa, más allá de sumar un candidato a senador nacional seguramente taquillero para la Alianza II, en su cruzada antikirchnerista. Juez, se sabe, mantiene una estrecha relación con Carrió. Entre ellos ya hay un acuerdo político. Pero todavía falta lubricar al radicalismo para que acepte al ex intendente. El presidente de la UCR, Mario Negri, por supuesto, no le pondrá ninguna objeción a Morales y seguramente dirá que no tuvo más alternativa que salir en ella, porque adora coleccionar fotos con el dirigente que lo acusara de recibir siete millones de pesos del gobierno delasotista para favorecer las chances de Juan Schiaretti en la elección del 2 de setiembre.

• Duhalde, política y sociales

Los dirigentes de la Sociedad Rural habían colocado 1.500 sillas en el inmenso salón de La Perla, donde invitaron a Eduardo Duhalde el jueves pasado. Cuando finalmente entró el bonaerense, estaban ocupadas las dos terceras partes, lo que conformó a los organizadores. De todos modos, los ruralistas brillaron por su ausencia. A las cansadas, aquí y allá podía encontrarse uno que otro, a los que se distinguía por el infaltable pañuelo al cuello o por el rostro curtido a fuerza de madrugones y viento sur. Nadie sabía qué le pasó a la gente del agro: en el estacionamiento había pocas 4x4 y casi ningún colectivo. Todos los presentes, gente del mundo de la política, sin campos sembrados con soja, fueron “por la suya”. Duhalde entró acompañado por Julio César Aráoz, quien lucía un veraniego saco crema y sonreía a diestra y siniestra, como en sus mejores tiempos. En el escenario, sin embargo, y quizá para no despertar celos de nadie, Duhalde estuvo solo, sin laderos, salvo el presentador por parte de la Sociedad Rural de Córdoba. En las primeras filas, decenas de parientes lo aplaudían: la madre del ex presidente es oriunda de El Quebracho, pequeña localidad cercana a Río Tercero, donde aún viven muchos primos de Duhalde. Como todos ya estaban avisados, no se trataba de un acto público sino de una especie de conferencia, muy estructurada, muy pautada, muy organizada como para que nada se escapara de lo que previamente se pensó decir. Ayudado por un proyector y una pantalla, Duhalde iba explicando cuál fue su rol a lo largo de la crisis de 2001, su relación con los distintos sectores y su posición de apoyo e incentivo a la producción (no hay que olvidar que hablaba en nombre y representación del movimiento productivista, no del PJ). A los más veteranos les llamó la atención que Duhalde dijera que en 1997 él le había manifestado a Carlos Menem (a la sazón, presidente de la Nación) en una reunión de Gabinete, de la que solicitó participar, que ya la convertibilidad “no daba para más”. Muchos de los presentes recordaban que en la campaña electoral de 1999, el candidato del PJ aseguró que continuaría con la convertibilidad y que no estaba dispuesto a salir de ella. En otros tramos de su exposición, Duhalde tomó distancia de Néstor Kirchner en lo que hace a su estilo confrontativo. Se mostró partidario de “trabajar en forma conjunta con los sectores productivos”, tanto rurales como industriales y, en una de sus frases más jugadas, dijo que “hay que copiarse de Brasil”. Finalizada la conferencia, un puñado de veinte personas se quedó para comer una parrillada que se apuró mientras Duhalde explicaba lo bien que habían hecho las cosas cuando le tocó gobernar. Los comensales se distribuyeron en tres mesas. En la principal estaban, además de Duhalde, “Chiche” Aráoz, Teodoro Funes, Julio Badra, Alfonso Piro, Susana Robledo, Osvaldo Weiss, Romero Díaz y otros dirigentes de la Sociedad Rural. Contrariamente a lo que podría pensarse, allí se habló poco de política y mucho de quesos. Sí, de quesos. Romero Díaz desparramó sus conocimientos sobre la manufactura de quesos de cabra. Pero no se limitó a eso: arrimó un par de bocados a la mesa, que fueron avanzados, apreciados, deglutidos y alabados por todos los presentes. Luego Duhalde cambió ideas con Robledo sobre el rol de la mujer y las políticas sociales en el nuevo momento político. Enseguida “Negro” (como le dicen sus íntimos), miró el reloj, alegó otros compromisos y partió raudamente con su comitiva.

• Heredia no se pone límites

“Mi objetivo es darle agua, luz, vivienda y soluciones para el problema que tenemos en la Córdoba profunda, la del departamento de Cruz del Eje, Mina o Pocho. Estoy firmemente convencido que a fines de 2009 o 2010, muchas de estas cosas se van a solucionar y voy a trabajar para eso, con la ayuda del gobierno provincial y nacional”, afirmó sin medir el entusiasmo el diputado nacional Arturo Miguel Heredia a LA MAÑANA durante el Congreso Provincial del justicialismo. Si llega a cumplir con estos anhelos que ya fueron alentados por el radical Amadeo Sabattini hace más de 60 años, Heredia bien podría aspirar en el 2011 para ser candidato a gobernador, porque al parecer ni miras tiene de volver a ser móvil de Cadena 3, más aún con las críticas que recibe de sus propios ex compañeros de trabajo. Definido como el único “diputado leal” que le queda al gobernador Juan Schiaretti en la Cámara baja, Heredia se refirió a la dura pelea que registraron los medios con el diputado nacional Oscar Aguad en plena sesión para aprobar la emergencia económica. Al respecto, expresó que al radical “se le saltó la cadena y fue muy agresivo. Me ofendió porque dijo cosas de Schiaretti y de que nosotros nos escondemos, por eso yo le di una respuesta dura. No estuvo correcto lo que hizo”, aseguró Heredia.

• Veglia nunca se fue (de las bochas)

Los bochófilos de Villa María compartieron una cena, el viernes pasado, en el club Ameghino. Según la crónica de El Diario de esa ciudad, hubo unos 1.200 comensales. Se habló mucho, claro de lisas y rayadas, y de bochazos inolvidables. Pero en lo que importa a esta columna, el momento importante fue cuando Eduardo Juárez, uno de los maestros de ceremonia, invitó a tomar el micrófono a quien presentó como “alguien que cuando fue intendente no de olvidó de sus orígenes bochófilos”. El convidado, Miguel Veglia, no desaprovechó la ocasión para hablar otra vez, después de mucho tiempo, delante de tanta gente, aunque sea por cinco minutos. Cuentan que quedó tan contento el ex intendente radical que al final de la cena levantó los platos.

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