"Hay que avanzar sobre los logros ya obtenidos".

Poco antes de cerrar la campaña, el candidato del Frente para la Victoria dijo que esperará los resultados tranquilo porque hizo todo lo que estaba a su alcance y confía en haber transmitido su mensaje a los votantes. Sobre su futuro en el 2011 aseguró: "Dios dirá".
En el juego de las diferencias entre Néstor Kirchner y Daniel Scioli nunca podrá incluirse la hiperactividad. En ese punto parecen forjados en el mismo molde. En el penúltimo día de campaña, después de saltar de pueblo en pueblo, de acto en acto, avanzada la noche y cuando en la agenda sólo debería quedar "irme a dormir", el gobernador de la provincia de Buenos Aires se las arregla para dar entrevistas sucesivas a tres diarios: The New York Times, El Día, de La Plata, y Página/12.

–¿Ansioso? ¿Tranquilo?

–Tranquilo. Todos me preguntan "¿cómo podés estar tan tranquilo a horas de una elección crucial?". Yo les cuento que cuando llegaba la final de un mundial y dentro de dos horas iba a estar andando a 250 kilómetros por hora en una lancha, televisado en directo a todo el mundo, me preguntaban lo mismo. La respuesta era la misma que ahora: hice todo lo que estaba a mi alcance, me preparé, hice un buen trabajo y ahora confío en el resultado.

–¿Fue una campaña rara?

–La oposición intentó desviar el eje hacia temas que para nosotros no son prioridad, como sí lo son la seguridad, el trabajo, la educación, las obras públicas. Intentó cuestionar las candidaturas, después hablaron de proscripciones y luego empezaron a crear incertidumbre respecto del futuro, a decir que iba a haber una hiperdevaluación, que se iban a parar las obras, que iba a haber una ola de nacionalizaciones. Ahora empiezan a hablar de fraude porque se ven venir una derrota. Le quieren meter miedo y bronca a la gente. Pero están todos los controles habidos y por haber. Lo que hay es miedo a la voluntad popular.

–¿Faltaron propuestas en la campaña?

–No de nuestra parte. Cuando aparecieron las propuestas de la oposición generaron estupor. Proponen detener las obras públicas. Esto es muy serio, porque las obras públicas son puestos de trabajo. Ellos no creen en el Estado presente; creen en el Estado ausente, y ya vimos las consecuencias de eso. Nosotros seguimos encarando el progreso mientras que algunos se han quedado con viejas ideas que han fracasado.

–Al oficialismo le sirvió para instalar la discusión sobre los modelos de país.

–Nuestro modelo es la responsabilidad fiscal, el empleo, la educación, la competitividad de la economía, los programas de inclusión. Ellos sólo repetían "tengo un plan, tengo un plan". Cuando ya era insostenible no expresar alguna idea concreta, un día dicen que van a privatizar, otro dicen que van a estatizar. Nuestro espacio es capacidad de gestión, es experiencia, es trabajo en equipo. El otro es el de las contradicciones.

–Se refirió sólo a Macri y a De Narváez. ¿El Acuerdo Cívico y Social no es un rival fuerte?

–No hay que subestimar al radicalismo, porque ya pasó en 2007: quisieron polarizar y cuando vieron el resultado de la votación dijeron ¡oia! Apareció esa presencia y esa tradición radical en muchos municipios de la provincia. Y quedaron segundos delante de De Narváez. Lo que pasa es que cuando han tenido la oportunidad de gobernar hemos visto las dificultades del radicalismo, si bien hay administraciones exitosas a nivel municipal.

–¿Las encuestas volvieron a ser una herramienta política en la campaña?

–Quisieron crear polémica alrededor de las encuestas. Acá hubo una clara estrategia de querer polarizar la elección y encerrarnos en el conurbano, porque no creían que yo iba a ir a cada pueblo del interior. Cuando hubo dificultades se puso en evidencia que estaban movilizadas políticamente.

–¿Usted cree a rajatabla en las encuestas?

–Pueden ser referencias, pero en la provincia de Buenos Aires los encuestadores toman recaudos antes de dar un resultado. Ninguna es contundente. Vemos en la calle la reacción de la gente. Kirchner caminó de punta a punta áreas donde viven más de 12 millones de personas y yo vi el reconocimiento que tiene. Se lo valora por su coraje, por su experiencia y por la decisión de encarar cambios profundos. La gente también sabe de mi compromiso, sabe que me puse al frente para proteger y defender la provincia. Y me siento respetado.

–¿Cree que pudieron llegar con claridad en el mensaje a los votantes?

–Sí. Es el voto a lo previsible, a lo confiable. También tratamos de hacer entender que un Poder Ejecutivo avanza rápido cuando la Legislatura facilita las leyes. ¿Qué hubiera pasado si en la provincia no hubiera tenido la Ley de Reforma Fiscal, la de Administración Financiera, la de Promoción Industrial? Quiero cuidar el empleo, ¿y cómo se cuida el empleo? Trayendo inversiones. ¿Cómo se traen inversiones? Dando ventajas. Nosotros las dimos.

–¿Y qué pasa si les queda un Congreso en contra?

–Cuando el Legislativo es una máquina de impedir, ya vimos lo que ocurre. El mundo está viviendo tasas de desocupación record y en la Argentina sobrellevamos la situación porque hemos hecho las cosas bien. Kirchner planificó la Argentina para que esté sólida, basada en la economía real y no en la especulación financiera. Por eso tenemos que fortalecer el Legislativo, porque los resultados fueron muy concretos.

–¿Por qué cree, como dijo, que hay integrantes de Unión-PRO que pueden volver al peronismo?

–Veo muchos peronistas que un momento se entusiasmaron con ese espacio y hoy no están cómodos. Ellos mismos reconocen que desperonizaron la campaña. Todavía no llegaron a la elección y mire los problemas que están mostrando. De nuestro lado hay un equipo, está el ex presidente de la Nación y presidente del partido, está mi vicegobernador, está el jefe de Gabinete y decenas de intendentes para defender lo que está en marcha.

–No se incluyó. ¿No va a asumir en diciembre como diputado?

–A lo largo de esta campaña he visto a cientos de miles de personas y ni una me preguntó eso. La gente sabe que voy a hacer lo que entienda que sea para servir mejor a la provincia y al país.

–¿Esta elección dejará perfilados a los candidatos a presidente en 2011?

–Va a haber una lectura política de cara al futuro con el resultado en la mano, pero faltan dos años y medio y tantas cosas pueden pasar. Mientras, hay que acompañar a la Presidenta en este esfuerzo que está haciendo.

–¿Usted se ve entre esos candidatos?

–Siempre tengo una actitud de guiarme por donde puedo servir más a mi país. Y donde me siento seguro de que pueda ayudar. En el futuro Dios dirá.

–¿Qué va a pasar después del 28 de junio?

–El 29 tengo la inauguración de una obra en Florencio Varela.

–¿Se puede decir que empezará otra etapa?

–Esperemos que se despolitice la agenda y seamos todos oficialistas del país. Teniendo por delante el año del Bicentenario, teniendo que cicatrizar heridas con el campo para retomar una agenda fuerte y no politizada, y teniendo que encarar tantas otras cuestiones frente a la crisis es importante que prevalezca un compromiso grande hacia el país.

–Entonces sí empieza otra etapa.

–El mundo cambia. El pasado no garantiza los éxitos del futuro y, aunque es una buena base, hay que avanzar sobre los logros ya obtenidos.

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