Avanzar en la cadena, la clave para lograr rentabilidad y crecer

Un criadero de cerdos en Oncativo realiza el ciclo productivo completo. De 250 madres se obtienen 6000 cerdos anuales, elaborando desde el alimento hasta el producto final
El establecimiento –ellos, la familia Bartoloni, lo denomina simplemente "la granja"- es realmente interesante. El predio, situado a escasos metros de la colectora que une la autopista con Oncativo, está compuesto por varios galpones, en donde los cerdos van pasando por distintas etapas hasta llegar al peso de faena.

En otro galpón, un gran silo da cuenta que allí se realiza otra actividad. Específicamente se elabora el alimento balanceado que los animales van a usar para su alimentación, utilizando como materia prima la soja y el maíz sembrado y cosechado por los propietarios de la firma.

Esto es lo que se denomina un criadero de cerdos de ciclo completo, orgullo de la familia y también de la localidad, en donde sus habitantes no dejan de nombrarlo cuando se habla de la producción que caracteriza a Oncativo.

Adrián Bartoloni, quien se encuentra a cargo de la actividad primaria que lleva a cabo la familia (el negocio principal es el transporte de maquinaria agrícola), está un poco demorado por una reunión fuera de agenda, por lo que ese tiempo se aprovecha conociendo las instalaciones, con el acompañamiento y las explicaciones de una joven médica veterinaria, quien rápidamente demuestra que le apasiona la que hace.

Una vez que finaliza el recorrido -visitando los galpones de gestación, maternidad, recría y de engorde, todos siguiendo estrictas normas de bienestar animal- llega Adrián, quien va a explicar cada uno de los pasos del proceso productivo que se realiza en la granja.

"Este es un criadero de cerdos de 250 madres en un modelo intensivo, confinado. Tenemos una producción de 6.000 animales anuales en donde se hace todo el ciclo completo", comienza diciendo el productor.

A continuación describe lo que implica ese proceso productivo.

"Comienza con el ingreso de la hembra, que las compramos a empresas de origen español y americano. Ingresa la cachorra con 80 u 85 kilos, aquí la vamos preparando hasta que tiene los 130 o 140 kilos, cuando genéticamente ya está apta para ser servida. Ahí la inseminamos; se hace el 100 por ciento de inseminación artificial. Comienza el ciclo, en donde la hembra tiene una duración de 114 días de gestación; eso se hace en los galpones acondicionados a tal fin, con jaulas individuales. Estamos exactamente en 2.47 partos por madre - año. Es un muy buen número; eso quiere decir que a cada madre por año le estamos sacando alrededor de 28 lechones. Reproductivamente estamos muy bien posicionados".

Cada etapa está medida y registrada.

"En el galpón de gestación se las sirve y a los 108 días se las lleva a la maternidad, seis días antes del parto; ahí paren y tienen una lactancia de 21 días, donde la hembra vuelve nuevamente a la gestación para ser servida dentro de los cinco o siete días posteriores al destete y el lechón pasa al galpón de destete y recría. En ese espacio los lechones están unos 50 días, alcanzando un promedio de 30 kilos".

El proceso continúa cuando los lechones son llevados a los galpones de engorde, donde permanecen por un lapso de entre 90 y 95 días, período necesario para alcanzar los 112 kilos de peso vivo, que es el peso con el que se comercializan.

Como la intención es integrar todos los pasos que componen la cadena, en el establecimiento se elabora el alimento balanceado para los animales.

"A la materia prima básica, que es el maíz y la soja, la producimos en nuestros campos. Es parte fundamental de negocio tener la materia prima básica porque le estamos dando un valor agregado importante a la producción. A la soja la convertimos en harina, canjeándola a aceiteras, y los complementos vitamínicos minerales nos los provee una empresa que se dedica a la nutrición animal. La planta de alimentos balanceados la tenemos aquí, donde con esos elementos hacemos todos los alimentos que utilizamos".

Bartoloni agregó que "estamos dándole un valor agregado importante al maíz y la soja, convirtiéndolo en carne y dándole un margen importante también al precio del animal en pie, siempre y cuando se den buenos resultados reproductivos. Después, cuando llegamos a la parte de comercialización, teniendo calidad y un animal con buen porcentaje de magro, logramos una diferencia de precio en nuestros clientes".

Producción

Una vez que va a faena, el destino que tiene la producción se divide: El 30 por ciento se convierte en chacinados de distinto tipo en Villa María (en donde el producto principal obviamente es el salame) que se comercializan en forma directa o se distribuyen fundamentalmente en Córdoba; el resto se vende a carnicerías de la capital provincial.

"A lo que no procesamos hasta hace un tiempo lo estábamos vendiendo en pie a los frigoríficos de Buenos Aires. Hoy estamos comercializando directamente la media res, colocándolas en cada uno de los locales de nuestros clientes. Ahí dimos un pasito más, poniéndoles a estos carniceros la media res en sus negocios, y siempre hablando de una calidad de carne superior a la que muchas veces se ve en el mercado. Saltamos el tema de vender en pié a los frigoríficos".

La intención es continuar avanzando en la elaboración hasta alcanzar la totalidad de la producción, situación que se llevará a cabo por etapas, haciendo experiencia y conociendo cada vez más el negocio.

"Nosotros siempre pensamos en crecer, aunque obviamente hay cosas que a veces retrasan un poco a estos proyectos. En el criadero ya tenemos bastante tiempo trabajando y podemos decir que estamos bien plantados. Pero el negocio del procesamiento de esta carne es mucho más nuevo y todavía estamos haciendo experiencia. La idea básica es llagar a procesar el 100 por ciento, darle un valor agregado y ya cerrar lo que sería la cadena de valor, o sea convertir el maíz y la soja en carne y esa carne procesarla para llegar casi directamente al consumidor".

Actualmente la firma procesa alrededor de 1.000 kilos de carne semanales, entre bondiolas, lomitos, jamones, embutidos frescos y salames. Estos últimos son los que marcan el camino de la elaboración, ocupando el 50 por ciento del volumen total.

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