Avanza pacto para gastar las reservas del Central

Por Carlos Burgueño

Desde Olivos se buscará en las próximas semanas reflotar el proyecto del Fondo del Bicentenario, incorporando a la iniciativa a unos socios clave: los gobernadores.

La idea de los Kirchner es buscar el apoyo de las provincias, bajo la promesa de su incorporación para distribuir los fondos que se obtengan, si los legisladores apoyan luego en el Congreso la aprobación del proyecto. Para esto, el Gobierno tendrá todo febrero, ya que continúa firme la intención de Olivos de no llamar a sesiones extraordinarias y que recién en marzo el fondo sea debatido en el Legislativo. Mientras tanto, los Kirchner ganarían tiempo y tendrían casi un mes para negociar un pacto político con los gobernadores y los legisladores que siguen a éstos, para que el Fondo sea una realidad.

A cambio, los Kirchner saben que deben ceder dinero. El esquema de pensamiento ahora es similar al que en 2009 decidió el matrimonio presidencial, al otorgar a las provincias (incluyendo la Capital Federal de Mauricio Macri) en la distribución de los ingresos por las retenciones a la soja. Ahora, la propuesta sería que una parte de los 6.500 millones que se liberarían de las reservas del Central vaya a obras públicas y atención fiscal de los gobernadores en un 2010 que, se sabe en todas las oficinas de hacienda provinciales, viene más que complicado. Concretamente, los números agregados que maneja la Nación para todo el ejercicio hablan de un desequilibrio en las provincias de no menos de $ 13.000 millones, de los cuales unos $ 5.300 corresponderán sólo a Buenos Aires. El dinero para atender este bache, acompañar algún pago de vencimientos de deuda pública de las gobernaciones y eventualmente sumarle algún proyecto de obras públicas que acompañe la oferta saldría de otra fuente de recursos que aportaría el Banco Central: las ganancias de la entidad. Éstas sumarían entre u$s 2.000 y 2.500 millones, y serían destinadas casi en su totalidad a las provincias. El depósito también sería a las cuentas del Fondo del Bicentenario, pero con partidas específicas hacia las provincias. El resto del dinero de las reservas, los famosos u$s 6.500 millones, sería de uso exclusivo para el Fondo del Bicentenario y la garantía para el pago de los vencimientos del año.

Como espejo, se liberaría luego una cantidad de dinero similar, que en el Presupuesto para este año ya tiene como destino específico el pago de la deuda, y que de formarse el Fondo del Bicentenario, destrabaría los fondos para el manejo administrativo de los K. Aquí también se sumarían las provincias, siempre que el proyecto sea aprobado en el Congreso.

Para comenzar a darle fuerza a la idea, Néstor Kirchner ya habló con dos gobernadores aliados clave: el de Buenos Aires, Daniel Scioli, y el del Chaco, Jorge Capitanich. Ambos apoyaron la idea del Gobierno nacional y le aseguraron al ex presidente que comenzarán a trabajar en consecuencia. En los próximos días prometen sumar a la idea a otros gobernadores del PJ, como José Luis Gioja (San Juan), Celso Jaque (Mendoza), Oscar Jorge (La Pampa), José Alperovich (Tucumán), Sergio Urribarri (Entre Ríos), Gildo Insfrán (Formosa), Walter Barrionuevo (Jujuy), Juan Manuel Urtubey (Salta) y Maurice Closs (Misiones). Para una tercera etapa Kirchner se contactará con Juan Schiaretti (Córdoba), Gerardo Zamora (Santiago del Estero), Eduardo Brizuela del Moral (Catamarca), Fabiana Ríos (Tierra del Fuego), Luis Beder Herrera (La Rioja) y Hermes Binner (Santa Fe). La hipótesis de máxima es que todos firmen algún tipo de declaración durante febrero, llamando al Congreso a aprobar el Fondo del Bicentenario lo antes posible, generando una presión directa sobre el Congreso para contrarrestar la segura embestida de la oposición para congelar la idea o directamente sepultarla.

El mecanismo no es nuevo para los Kirchner. Se buscará reeditar el tipo de alianzas que durante los últimos años, salvo en la Resolución 125, logró sacar leyes clave para el matrimonio de Olivos, y que en el tema del Bicentenario tendría una nueva versión 2010. Según las cuentas de Olivos, con el apoyo de los legisladores provinciales luego de llamados de los gobernadores, los números (especialmente, en el Senado) se lograrían.

Si los Kirchner no logran este apoyo, ya está preparado un plan B: aclararles a los mismos gobernadores que durante 2010 se respetará a rajatabla el Presupuesto aprobado por el Congreso, lo que implica que el dinero para pagar las deudas saldrá de las partidas designadas.

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