Avanza el control a la prensa

Por: Ricardo Kirschbaum

Nada es producto de la casualidad. Desde los bloqueos a la distribución de diarios y revistas hasta el decreto que dice devolver a los canillitas derechos laborales, dándole al Ministerio de Trabajo un papel central de aplicación.

El resultado práctico de ambos movimientos apunta a consolidar una cuestión central de la estrategia oficialista: avanzar, por distintos caminos, hacia el control de los medios.

El Sindicato de Camioneros está encuadrando, bajo presión, a los choferes y auxiliares de los camiones de distribución de diarios y revistas. Se trata de una táctica que ya alcanzó a otros sectores y que ahora se comenzó a concretar con los recorridos de los periódicos.

Esto afecta la libre expresión del periodismo: ¿qué pasará si se publican investigaciones sobre el gremio de camioneros o de los Moyano? O ¿cómo reaccionará el jefe de la CGT si hay críticas o revelaciones sobre su gestión o la del Gobierno, que es su aliado? Son ejemplos que podrían desatar acciones de represalia antes de que los diarios o revistas llegasen al lector. Es otro fuerte elemento de presión directa sobre la prensa.

El Gobierno considera que los bloqueos a la distribución son un problema gremial y no algo mucho más grave como es dificultar la libre circulación de la prensa. Es más: la versión oficialista es que los grupos de choque que enviaron a las distribuidoras no fueron para bloquear a los camiones sino para participar en "asambleas".

El control de la prensa ha sido y es un objetivo para el oficialismo. El ministro del Interior dijo que son "descabelladas" las críticas opositoras a la inacción oficial.

Randazzo sabe que criticar a Moyano está prohibido por Kirchner. Es su principal socio. Y ambos quieren un periodismo disciplinado.

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