Avanza la ley que autoriza el uso discrecional de fondos estatales

El oficialismo tenía los votos en Diputados; no prevén dar más recursos a las provincias
La Cámara de Diputados se disponía anoche a darle media sanción al proyecto de presupuesto 2010, junto con la prórroga de impuestos cruciales para el Gobierno y la suspensión de la ley de responsabilidad fiscal por dos años, moneda de cambio para que las provincias no reclamen más fondos a la Casa Rosada.

Así, el Gobierno busca consolidar su matriz de poder: concentrar el manejo de los recursos tributarios y reasignarlos a voluntad por medio de los superpoderes.

Sobre el filo de la medianoche y tras una sesión de más de 12 horas, el oficialismo tenía todo listo para aprobar las tres iniciativas en discusión. Se preveía una votación ajustada de los artículos en particular, ya que el oficialismo no aceptaba cambios pedidos por opositores y aliados del Gobierno, sobre todo en la prórroga de los impuestos que vencen a fin de año.

Este paquete tributario le garantizará al Gobierno un ingreso de poco más de 88.000 millones de pesos para el año próximo, recaudación que no está dispuesto a compartir en una mayor medida con las provincias. Se trata del impuesto a las ganancias, bienes personales, cigarrillos, ganancia mínima presunta y el que grava los débitos y créditos bancarios (cheque).

Para todos ellos propone prórrogas que varían entre uno y diez años, esto último para los impuestos a las ganancias y a los bienes personales. Al no introducirse cambios, no sólo las provincias se privan de obtener más recursos estatales; en el tema de ganancias, la no actualización del mínimo no imponible hará que más de 100.000 trabajadores se incorporen al pago del impuesto, situación que no conmovió a los diputados oficialistas de origen sindical, que anunciaron temprano su voto favorable.

La concentración de los recursos en manos de la Nación y la cuestión del federalismo dominaron buena parte del debate legislativo de ayer, en el que una vez más el bloque oficialista se mostraba absolutamente permeable al mandato de la Casa Rosada.

La oposición reclamó más fondos para las provincias, en su mayoría con deudas abultadas, con el argumento de que éstas ceden parte de su coparticipación para solventar a la Administración Nacional de Seguridad Social (Anses), un organismo hoy superavitario que financia al Tesoro nacional.

La oposición elevó varias propuestas para revertir este desequilibrio: coparticipar el impuesto al cheque, cuya recaudación concentra el Tesoro; compensar con el fondo de Aportes del Tesoro Nacional (ATN) -que alcanza los 9000 millones de pesos- las deudas distritales, y permitir que la Anses también pueda financiar a las provincias.

"Todo esto permitiría financiar a las provincias sin desfinanciar a la Nación", insistían los peronistas disidentes Marcelo López Arias y Jorge Sarghini.

Pero al cierre de esta edición el oficialismo no contemplaba ninguna de estas ofertas. Tampoco quería comprometerse de manera taxativa a renegociar las deudas que la Nación mantiene con las provincias. En efecto, los artículos 73 y 74 del presupuesto 2010 habilitan pero no obligan al Poder Ejecutivo a esa renegociación.

"El discurso del federalismo suena bien para los medios de prensa, pero en esta crisis internacional hay instrumentos fiscales que debe manejar la Nación. Sin Nación no hay provincias", dijo la oficialista Claudia Bernazza, a lo que Luis Galvalisi (Pro) retrucó: "Sin provincias no hay Nación; ése y no otro fue el espíritu de los constituyentes de 1853".

La única moneda de cambio que el Gobierno cede a las provincias es la suspensión de la ley de responsabilidad fiscal por dos años, lo que permitirá a las provincias y a la Nación subir sus gastos y sus deudas, como también destinar endeudamiento a gastos corrientes.

La oposición rechazó esta oferta. "Lejos de solucionar el problema de las provincias, esta suspensión es un salvavidas de plomo que abrirá el camino del caos monetario", asestó el diputado Jorge Obeid (PJ disidente).

Para la polémica

El debate de ayer abarcó otros puntos polémicos del presupuesto 2010, comenzando por sus lineamientos macroeconómicos: toda la oposición advirtió que están maquillados para disimular el déficit que ya afecta las cuentas fiscales. El proyecto prevé un crecimiento del PBI del 2,5 por ciento, una inflación del 6,1 por ciento y una cotización del dólar de 3,95 pesos en promedio.

"Ni con los dibujos que hace el secretario Guillermo Moreno la inflación prevista va a ser tan baja", cuestionó Miguel Giubergia (UCR).

"Este es un presupuesto real que demuestra un país en marcha", retrucó la oficialista Graciela de la Rosa, a lo que su par Gustavo Marconato auguró: "Con este presupuesto seguiremos en la ruta del crecimiento".

También mereció una catarata de críticas la continuidad de los superpoderes, que le permitirá al jefe de Gabinete manejar el presupuesto a su discreción. No sólo eso, advirtió la diputada Fernanda Reyes (Coalición Cívica): "La novedad es que se otorga un nuevo superpoder al ministro (de Planificación) Julio De Vido para que se endeude en $ 19.000 millones".

La ley de presupuesto incluye, además, un aumento de un año a otro del 29 por ciento en la partida "obligaciones a cargo del tesoro", un fondo que el Gobierno administra de forma discrecional y al que suele denominarse "la caja chica" de la Casa Rosada.

Asimismo, los opositores plantearon los contrastes llamativos en el presupuesto del año próximo. "Destina más de 4 mil millones de pesos para comprar aviones para Aerolíneas Argentinas, amén de los millones para financiar el déficit de una compañía en quiebra como ésa, y se reduce el presupuesto del área de Salud", sostuvo Esteban Bullrich (Pro).

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