Avances y trabas en la búsqueda de un acuerdo opositor a Kirchner

De Cobos a Solá y de Carrió a Macri, existen gestiones para el armado de un frente en Capital y Provincia.
La última vez que se juntaron, Julio Cobos le sugirió a Gabriela Michetti que no sea candidata y que no abandone su cargo de vicejefa porteña. Cuando Cobos recibió esta semana a Felipe Solá hablaron de un posible acuerdo en la provincia de Buenos Aires y también de que un peronista disidente integre las listas de la UCR y el cobismo en Mendoza. Elisa Carrió espera que vuelva Michetti para insistir con su propuesta de algún entendimiento con el PRO en la Ciudad. En medio de su pulseada personal, tanto Solá como Franciso De Narváez están permanentemente en contacto con la referente bonaerense de la Coalición, Margarita Stolbizer. La vía de comunicación entre Eduardo Duhalde y Raúl Alfonsín siempre está abierta, aunque la última vez Duhalde no conversó con Raúl sino con su hijo Ricardo. Son sólo un puñado de ejemplos que muestran que, como nunca antes, los dirigentes de la oposición hablan todos con todos. Y, con sus avances y sus dificultades, la posibilidad de un acuerdo opositor para enfrentar a Néstor Kirchner no está ausente en ninguna de esas conversaciones.

Las gestiones no son nuevas, pero se intensificaron a partir de la decisión del Gobierno de impulsar el adelantamiento de las elecciones nacionales para el 28 de junio y del nuevo recrudecimiento en el conflicto con el campo. Así como todos estuvieron del mismo lado en el Congreso para oponerse al cambio de fecha de los comicios o para buscar una sesión especial para bajar las retenciones al campo, son varios los opositores que creen que no habría que descartar un armado común de listas en la Ciudad y la Provincia. Ni siquiera los más entusiasmados con la idea pueden explicar aún cómo podría llevarse a la práctica. No hay fórmulas mágicas, y cada una de las variantes de un acuerdo tiene enfrente algún obstáculo.

Pero el hecho de que distintos dirigentes de la oposición hayan salido en los últimos días a expresarse a favor o en contra de avanzar en la negociación de un frente único no hace más que confirmar que, en forma subterránea, hay movimientos. Las declaraciones de Carrió a favor de un acuerdo con el PRO, la respuesta de Macri poniéndole límites al proponer sólo un entendimiento post electoral o el rechazo de la UCR a un frente bonaerense con el PJ disidente son tres puntas de un debate que todavía está abierto.

Las dudas entre los promotores del acuerdo también son muchas: si no se corre el riesgo de agrandar al kirchnerismo, cómo podrían convivir en un mismo espacios peronistas y radicales, cómo se alcanzaría un consenso para armar las listas y, además, qué sucedería en el país al día siguiente de la elección si el oficialismo sufriera una derrota contundente en territorio bonaerense.

La pretensión de vencer a Kirchner, sobre todo si se confirma su candidatura, podría contribuir a despejar al menos algunas de esas incógnitas. La aparición de un candidato extrapartidario, por ejemplo, evitaría que unos tuvieran que aparecer cediendo sus aspiraciones ante los otros. Ese candidato no aparece, aunque llegó a sonar el nombre del rabino Sergio Bergman como cabeza de una lista común en la Ciudad.

Detrás de cada contacto opositor, el Gobierno siempre cree ver la mano de Jorge Bergoglio. Carrió, Michetti y Jorge Telerman son algunos de los políticos que tienen línea directa con el cardenal. Telerman, que no quiere ser el candidato de Kirchner en la Ciudad y es amigo personal de Michetti, estuvo reunido la semana pasada con Roberto Lavagna. Sólo otra muestra más de que todos hablan con todos.

Lo cierto es que las trabajosas gestiones para explorar un acuerdo opositor están en marcha. Hay un objetivo de máxima: listas comunes en Capital y Provincia, y otro de mínima: un compromiso para discutir los temas más polémicos de la era K en el Congreso a partir de su nueva composición. En el medio, hay una gran variedad de hipótesis, algunas más disparatadas que otras, como que los aliados en un distrito podrían ser rivales en el otro. Aunque tampoco sería la primera vez.

Sin que nadie pueda animarse a anticipar el final, con sus avances y dificultades, los contactos continuarán en los próximos días.

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