"El avance sobre las reservas del Central buscaría financiar la campaña 2011"

Para el profesional, experto en mercados emergentes, la situación de la economía argentina obedece más que nada a problemas internos del país, tanto políticos como económicos. Su visión es que hay posibilidades de mejorar la aceleración del crecimiento recién después de 2012.
¿Qué opinión tiene de la situación económica de la Argentina? ¿Cree que se está recuperando al igual que Brasil o Uruguay?

Creo que la Argentina continuará recuperándose de la contracción del primer semestre, pero a una velocidad menor que la de nuestros vecinos, y con la inflación como principal problema de fondo. Para no perder la perspectiva hay que tener en cuenta que nuestra desaceleración precede a la crisis y obedece a factores políticos y económicos de factura propia, que explican la inflación inercial de dos dígitos, el repunte de la inversión y la desaparición del superávit fiscal. Si la crisis nos golpeó menos que al resto de la región, el repunte mundial nos beneficiará menos. En la Argentina veo un país con alto potencial de crecimiento, en pausa hasta que se defina su rumbo político. Pero soy muy optimista sobre la capacidad de aceleración a partir del 2012, cuando espero que la brecha con los vecinos comience a cerrarse.

¿Cuáles cree que son los principales problemas de la economía argentina?

En el corto plazo, se destaca la inflación, causa principal del deterioro de los indicadores sociales y de la falta de financiamiento e inversión. Después de años de descuidarla, se ha vuelto inercial, y reducirla llevará tiempo. Paradójicamente, el problema hoy parecería no tener dueño y, a este paso, es probable que se convierta en la principal mochila económica del próximo Gobierno. A más largo plazo, la lenta declinación de la provisión y calidad de educación atenta contra la capacidad de crecimiento del país. El problema aquí es que como los frutos son de largo plazo, el oportunismo suele relegar este frente en beneficio de otros más visibles en el corto plazo. Otros deficits notables del país son su escasa profundidad financiera y un déficit latente de infraestructura básica que lo hace poco atractivo para un inversor de peso.

¿La reapertura del canje de deuda y el Fondo del Bicentenario que se anunció recientemente para garantizar pagos en 2010 son suficientes para restablecer la confianza en el país?

La alegría de los mercados financieros correlaciona mal con la alegría del argentino promedio. La reapertura del canje beneficiará a aquellos que entendieron a tiempo que la probabilidad de default era mucho menor que la implícita en el alto riesgo país, pero difícilmente se traduzca en mayor inversión real, mejor indicador de la confianza en el país. Lo del Fondo del Bicentenario merece un comentario aparte. Si bien es una medida que el equipo económico precedente tiene en mente desde fines del año pasado para abaratar el costo de refinanciar la deuda externa, su implementación parecería tener otro sello. Cuando el superávit fiscal de 2008 pareció insuficiente para financiar la campaña, se avanzó sobre el stock de ahorros previsionales. Hoy que el Gobierno anticipa una dura puja con vistas a las elecciones de 2011, el avance sobre las reservas parecería buscar un colchón de liquidez que permita financiar la campaña, lo que promete más gasto y más inflación, lo que a la larga es negativo, independientemente de cómo reaccione el mercado.

¿Cree que con esta reapertura del canje se logrará captar inversiones de calidad y a tasas convenientes para el país?

Como dije, la reapertura del canje busca facilitar la emisión de deuda, eliminando estrecheces fiscales de corto plazo, y creo que ya ha logrado bastante en esa dirección. Pero al resolver el problema más acuciante para el Gobierno, la caja, reduce incentivos para avanzar sobre temas como la estabilidad institucional o la inflación (su medición pero sobre todo su nivel) que son esenciales para reducir el déficit de inversiones reales.

PERFIL

Es jefe de Estrategia para Mercados Emergentes de Barclay`s Capitals desde 2007.

Fue asesor financiero para América latina del Banco Mundial e Investigador Senior Asociado del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Economista Jefe del Banco Central de la República Argentina (BCRA) y director del Centro de Investigación en Finanzas de la Universidad Torcuato Di Tella. Trabajó como consultor para el FMI, el Banco Mundial, el BID, The Japan Bank for International Cooperation, entre otros. Recibió en 2007 el Robert F. Kennedy Visiting Professorship de la Universidad de Harvard.

Su investigación sobre política monetaria y cambiaria, y banca y finanzas de mercados emergentes, ha sido publicada en American Economic Review, Journal of the European Economic Association, Journal of International Economics, European Economic Review, and Economic Policy, entre otras revistas internationales.

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