Avance parcial, pero sigue la tensión entre Gobierno y agro.

La Presidenta estuvo brevemente en el encuentro; hubo anuncios sobre carne, trigo, maíz y leche; para el ruralismo son insuficientes; malestar con Aníbal Fernández y Débora Giorgi por sus dichos tras la reunión.
El Gobierno anunció medidas parciales para el campo, pero sin tocar las retenciones. A los dirigentes rurales no les convencieron. Lejos de las coincidencias, el agro decidió entrar en un compás de espera y puso como objetivo llevar sus reclamos al Congreso.

Así fue ayer el final de la vuelta al diálogo entre la Casa Rosada y los integrantes de la Comisión de Enlace, que derivó en nuevos reproches mutuos después de un año de conflicto.

En un clima al que todos los asistentes calificaron de cordial, y, de hecho, hasta pasó a saludar la presidenta Cristina Kirchner, los representantes del agro iniciaron el encuentro con sus planteos de bajar las retenciones. Del otro lado, el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, oyó, mientras la ministra de la Producción, Débora Giorgi, apabulló a los invitados con cifras sobre los $ 21.700 millones que, según el Gobierno, se invirtieron en el sector. A su turno, el titular del Palacio de Hacienda, Amado Boudou, explicó el costo fiscal que implicaría una rebaja en las alícuotas, que la Casa Rosada rechazó. En tanto, los productores se sorprendían por la ausencia del secretario de Agricultura, Carlos Cheppi, relegado del diálogo por orden de la Presidenta.

Como en los anteriores encuentros, cuando ya todo estaba terminado aparecieron las diferentes versiones de la reunión. En conferencia de prensa, Fernández descartó una baja en las retenciones al argumentar el desequilibrio fiscal que implicaría tal concesión. "No están dadas las condiciones para una rebaja. Para reducir una milésima hay que saber de dónde sacamos".

Ese planteo dejó pasmados a la Comisión de Enlace. "Estamos muy sorprendidos, porque tuvimos la sensación de haber estado en reuniones distintas", dijo el presidente de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi, cuando habló junto al resto de los dirigentes en la sede de la Rural, en Palermo. El clima, que dentro de la Casa Rosada cuentan que fue distendido, se tensó con las horas. "Tenemos preocupación, pero estamos con calma para controlar lo que hasta acá se anunció que está muy lejos de nuestras aspiraciones", amplió Buzzi.

Lo mismo repitieron el presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Mario Llambías; de Coninagro, Carlos Garetto, y de la Sociedad Rural, Hugo Luis Biolcati.

El Gobierno anunció un paquete de medidas, que para el campo son "positivas" pero "insuficientes". La que más destacó la Casa Rosada fue la apertura total para la exportación de trigo y maíz, que se instrumentará por medio de un acuerdo entre productores y exportadores siempre que aseguren el abastecimiento interno.

La medida se tomó después de que Cristina Kirchner recibió, en las últimas horas, un informe del Centro de Exportadores de Cereales que le informaba que existía un millón de toneladas de maíz y otro tanto de trigo para exportar.

En rigor, el Gobierno tenía previsto una rebaja parcial para ambos granos, pero según supo LA NACION, la jefa del Estado la frenó ante la aparición de estas cifras. Se guardará ese proyecto como carta de negociación a futuro.

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