Avance oficial sobre empresas amenaza con desactivar el veranito económico

Avance oficial sobre empresas amenaza con desactivar el veranito económico
Tras el caso Edesur, las compañías temen presentar ganancias. Ayer la bolsa local fue la que más cayó en el mundo. Cristina pidió a los empresarios no guiarse por los medios
Veranito económico para algunos. Recuperación genuina para otros. Lo cierto es que la reversión de las caídas que mostraron en los últimos 60 días varios indicadores clave de la economía argentina –como la bolsa y los bonos– amagó con frenarse ayer luego que los empresarios asimilaran el impacto que causó en el sector privado la decisión del Gobierno de frenar el pago de dividendos (ganancias) a Edesur, aduciendo que no realizó las inversiones necesarias.

Más allá de la lógica o no del argumento oficial, los ejecutivos ahora dicen que sus accionistas temen presentar balances positivos y que por lo tanto los incentivos para invertir (ya de por sí modestos, más aún a semanas de las elecciones) se diluyeron.

Fue una jornada en la que se sucedieron reuniones informales entre empresarios y también grupos de banqueros, creció la sensación que el Gobierno va hacia una mayor estatización de la economía y nadie se anima a pronosticar hasta dónde se animará a llegar Cristina Fernández de Kirchner en esta cruzada. "Lo de Edesur fue el colmo. Ahora también te dicen qué tenés que hacer con tus ganancias y dónde tenés que invertir", se ufanó un banquero de primer nivel en diálogo con El Cronista y tras un reunión con varios colegas para tratar el tema.

En los bancos también están preocupados por la Resolución que salió publicada en el Boletín Oficial días atrás y que transfiere a la órbita de la Secretaría de Comercio Interior, a cargo de Guillermo Moreno, el manejo de las regulaciones del mercado de las tarjetas de crédito. El dato no es menor en un país sin crédito a largo plazo. Está en juego el negocio más rentable que hoy tiene el sistema financiero: el consumo de corto plazo.

El malhumor empresarial se reflejó con nitidez en la bolsa local que se desplomó 4%, al tope de las caídas en los mercados del mundo. La misma suerte corrieron los bonos, muchos de los cuales acumulaban alzas de hasta 30% en el último mes. El descenso fue gatillado por un día negativo para todos los mercados, pero los factores locales amplificaron el descenso. El retroceso de la soja y el crudo completaron el panorama.

"La política del Gobierno es modificar con alguna resolución o cómo sea cada variable que no lo favorece", sentenció a este diario el CEO de una empresa que cotiza en bolsa. Durante un acto en el Parque Industrial de Burzaco, Cristina Fernández de Kirchner, pareció buscar frases para torcer el desconcierto empresarial. Elogió a los hombres de negocios que "no toman decisiones por la tapa de los diarios, sino por la realidad macroeconómica del país", y defendió "la articulación entre lo privado y el Estado".

Son varias las iniciativas oficiales que inquietan a los privados. Más aun tras la estatización de dos empresas del grupo de Techint que impulsó el venezolano Hugo Chávez. Al caso de Edesur y el control de Moreno sobre las tarjetas de crédito se le podrían sumar el desembarco de medio centenar de directores y auditores del Estado a las empresas donde la ANSeS tiene participación accionaria. También el control cambiario, cada vez más férreo, lo que dificulta a importadores poder pagar sus compras. Ni hablar del freno al pago de devoluciones a los exportadores y reintegros del IVA que lleva adelante la AFIP. Todas medidas destinadas a contener la demanda de dólares y acrecentar las arcas públicas.

No obstante, los economistas son más optimistas sobre el panorama a futuro. La recuperación de la soja y la sensación de que lo peor de la crisis financiera quedó atrás alientan este diagnóstico. Estiman que la economía podría tocar el piso de la recesión (aunque el Indec no lo registre) entre el tercer y cuarto trimestre del año para luego comenzar una lento rebote. Sólo esperan que el Gobierno sepa leer el contexto y acompañe la tendencia.

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