Autos usados: se destaparon engaños en el manejo de la planta verificadora

Diario UNO pudo comprobar que CERPOL subfactura parte de la tarifa que se cobra para verificar los vehículos. Se facturan $66 pero se piden $68. El Centro de Retirados de la Policía controla el negocio.
La oficina de verificaciones de automóviles que controla todos los autos usados que se venden en la provincia subfactura parte de la tarifa que les cobra a los conductores. De esta manera, ingresan a la caja alrededor de $500 extra por día solo de la planta verificadora que cubre el Gran Mendoza, aunque el mismo sistema se usa para toda la provincia.

Diario UNO pudo comprobar cómo en la planta de verificaciones se subfactura parte del cobro de la tarifas.

La planta verificadora de vehículos es un organismo público que depende del Registro Nacional de la Propiedad del Automotor, de la Secretaría de Justicia de la Nación. El manejo de la planta fue concedido hace 14 años al Centro de Retirados de la Policía de Mendoza (CERPOL). En la provincia hay ocho plantas que hacen la verificación mecánica de los autos usados que se venden, un trámite obligatorio y que sólo puede hacerse en esas instalaciones. Así, el sistema resulta claramente monopólico.

Lo sorprendente de éste es que la verificación cuesta $66, pero hay que pagar $2 más por llenado del formulario 12P (ver infograma), por lo que todos los conductores terminan entregando $68 aunque se llevan una factura que dice $66.

El sistema es al menos llamativo , porque ninguna repartición pública cobra un valor extra por el llenado de un formulario, sobre todo teniendo en cuenta que los conductores son rehenes del sistema y no tienen otra alternativa más que cumplir con el trámite, que es obligatorio. Por eso, en la práctica termina siendo un engaño.

Cómo funciona el sistema

Toda vez que se vende un auto usado, antes de hacer la transferencia a nombre del comprador es necesario presentar en el Registro del Automotor el formulario 12P, el cual se llena en la planta verificadora ubicada en Independencia 665 de Godoy Cruz. Allí, luego de pagarse el canon y esperar con paciencia durante algunas horas, un operario verifica que coincidan el número de chasis con el número de motor del auto, con el objeto de comprobar la legitimidad de su procedencia.

Pasado ese trámite, el dueño del auto puede irse para terminar la gestión de la venta del auto.

La planta es un apéndice del Registro Nacional del Automotor. Por lo tanto, no está bajo el control de ningún organismo de la Provincia.

Se calcula que diariamente pasan por la planta de Godoy Cruz unos 250 vehículos, mientras que, sumando los autos que pasan por las otras siete plantas, se puede llegar a más de 500 por día, lo que suma un ingreso extra de $1.000 por día a las cajas de las plantas verificadoras.

Según explicaron el comisario inspector retirado Domingo Roque Riveros, titular del CERPOL, y el comisario mayor retirado Carlos Lucero, jefe de la planta del Gran Mendoza , el pago de los $2 extra sirve para pagar el llenado del formulario.

Para eso hay cuatro o cinco personas que en viejas máquinas de escribir completan los datos del auto y algunos personales. Ese trabajo –según explicaron– está tercerizado a una empresa llamada Organización Moreno, "que fue elegida en una licitación y fue la que menos cobró por el trabajo. Otras ofertaron $4 y $3. Por eso ese monto se cobra aparte, porque está destinado a esa empresa. Ellos no emiten factura porque están eximidos por la AFIP de hacerlo, pero tributan", remarcaron ambos funcionarios.

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