La UCR se autorizó a hacer alianzas y apura su cronograma electoral.

Lo hizo el congreso partidario. La fecha para internas es el 19 de abril. Un candidato se bajó en pos del consenso. De 300 congresales solo uno insinuó defender la posición antialiancista de Montiel.
Fueron 316 los congresales que se registraron en la casa del centenario partido en Paraná. Algunos de los puntos pendientes era la renovación de la presidencia del mencionado Congreso en la que hubo algunas polémicas momentos previos al encuentro.

También estaba pendiente la autorización formal que habilite a las autoridades partidarias a realizar alianzas electorales de cara a las adelantadas elecciones a diputados nacionales 2009 para el mes de junio. Materialmente ya se habían hecho gestiones con el PS en un encuentro entre los presidentes de ambos partidos. Esto provocó reacciones internas desde ambos sectores. Por el lado de la UCR Arturo Vera señaló que fue apresurado el acuerdo y lo mismo dijo el ex presidente partidario Raymundo Kisser. Por el socialismo el estudiante Javier Carbol y el ex constituyente Santiago Reggiardo hicieron lo propio. En el medio aparecieron fuertes declaraciones antialinacistas del ex gobernador Montiel desde La Paz, que fueron difundidas en forma exclusiva por INFORME DIGITAL, y sobre el final de esta semana fueron repetidas por el ex mandatario y algunos medios de comunicación repitieron la misma información.

Las críticas de Vera y Kisser quedaron abstractas en este congreso que terminó avalando el contacto con el PS, y Montiel, fue esta vez el gran perdedor: Solo un congresal de los 316, de apellido Bernardi y vinculado por los presentes al montielismo, insinuó una posición adversa a un frente electoral. La suerte del viejo caudillo cambió respecto de lo que fue el congreso radical que a mediados de la última gestión de Busti debía tratar si se avalaba le declaración de necesidad de la reforma constitucional. En esa oportunidad Montiel también ensayó horas antes del congreso un fuerte rechazo a aprobar aquella ley, y para fuera del microclima político quedó como el jefe de la decisión del congreso que efectivamente la rechazó.

Gesto

El primer congresal en tomar la posta fue el abogado constitucionalista Jorge Marcelo D`Agostino que sorprendió con un renunciamiento a ser candidato en pos del consenso y la unidad: “No se puede hablar de consenso subido a una candidatura a diputado nacional, para demostrar claramente que me importa el programa, no soy más candidato a diputado nacional” y no es por “pedido de la demagogia” expresó ante un cerrado aplauso.

Gesto…el tuyo

Pero luego llegó el turno de Atilio Benedetti, el empresario que dejó la conducción del Comité Ejecutivo del Consejo Empresario de Entre Ríos (CEER) para efectivamente postularse a diputado nacional y mencionando a D`Agostino dijo: “A mi me parece fantástico que busquemos el consenso, pero también tenemos que decir que no tenemos que tener miedo a los mecanismos de democracia interna, que bien usados nos ha permitido seguir con esta estructura viva”, siguió adelante con su candidatura Benedetti.

Todos los demás oradores repitieron la habituales críticas al peronismo sobre su inventario no reconocido “como la AAA e Isabelita” y se insistía con frases o sobre “conductas antirepublicanas” para el caso de los Kirchner y “dadiva y empobrecimiento” para el caso de Busti y Urribarri. La formula se alternaba y combinaba entre adjetivos y actores de diversas formas dependiendo del orador de turno.

Menos largueros a la fuerza

Cuando habían hablado un poco más de la mitad de los congresales se resolvió poner a consideración los temas centrales como la autorización de alianzas y los plazos electorales.

No tenía sentido cualquier expresión a favor o en contra de cualquiera de los puntos una vez aprobados, y fuera del margen de los oradores encuadrados en el rango de seducción quedaron Arturo Vera y Sergio Varisco. El primero acostumbrado a casi aburrir con discursos largueros y pocos concretos tuvo que optar por la brevedad y admitió que era un sinsentido continuar, y el segundo, prácticamente no fue escuchado porque la mayoría de los congresales de retiraban entre saludos y abrazos.

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