Autorizan en Italia el uso de la píldora abortiva.

El Vaticano cuestionó la decisión oficial.
En medio de fuertes polémicas, y pese a la presión del Vaticano, la controvertida píldora RU486, que permite interrumpir un embarazo sin ninguna intervención quirúrgica hasta la séptima semana de gestación, recibió ayer el vía libre en Italia.

Después de una atormentada sesión que concluyó a la madrugada, con cuatro votos a favor y uno en contra, la Agencia Italiana del Fármaco (AIFA) le dio el visto bueno a la comercialización de la RU486.

El Vaticano, desde siempre en contra de este fármaco, que en Francia comenzó a comercializarse en 1988, enseguida anunció la excomunión automática para quien utilizara o prescribiera la píldora abortiva.

"No es un fármaco, es un veneno letal que mata al feto; querido por presiones de las empresas farmacéuticas, que alientan al aborto. Es inaceptable e implica la excomunión automática", clamó monseñor Elio Sgreccia, presidente emérito de la Pontificia Academia para la Vida.

Sgreccia, experto en bioética, hizo un fuerte llamado a los ministros competentes en la materia del gobierno del premier Silvio Berlusconi para impedir lo que la Iglesia considera un "homicidio legalizado".

En sintonía se manifestó su sucesor al frente del dicasterio vaticano que se ocupa de cuestiones relativas a la vida, Rino Fisichella, que en un artículo en L´Osservatore Romano aseguró que la Santa Sede no se quedará con los brazos cruzados.

"La Iglesia no puede asistir de manera pasiva ante lo que ocurre en la sociedad [...] porque está llamada a hacer presente ese anuncio de vida que le permite ser en el curso de los siglos marca tangible del respeto para la dignidad de la persona", escribió el arzobispo, que definió a la RU486 una "técnica abortiva" porque suprime una "vida humana verdadera y plena".

Según lo dispuesto por la AIFA, en Italia la RU486 sólo podrá ser suministrada en el ámbito hospitalario, no domiciliario, y hasta la séptima semana de embarazo, y no en la novena como prevé el protocolo europeo.

La RU486, legal desde hace años en la mayoría de los países de la Unión Europea (salvo Irlanda y Portugal), comenzó a utilizarse en vía experimental en 2005, en Italia, donde el aborto fue legalizado en 1978 después de un dramático referéndum.

La RU486 no debe confundirse con la denominada "píldora del día después", que sólo previene la fecundación, por lo que no se considera abortiva. En cambio, la RU486 permite no recurrir al aborto quirúrgico e interrumpe por vía química el embarazo, al provocar el despegue del embrión de las paredes del útero, primero, y las contracciones necesarias para la expulsión del feto, después.

Según el Ministerio de Salud, en 2008, se registraron en Italia unas 121.000 interrupciones de embarazos, un 4,1% menos que el año anterior.

El vía libre de la AIFA a la píldora abortiva creó también gran revuelo político. Varios miembros del gobierno de Berlusconi, alineados con el Vaticano, denunciaron "el triunfo de la cultura de la muerte", mientras que algunos exponentes de la oposición de centroizquierda celebraron una "victoria" para las mujeres.

Mientras que el ministro de Salud, Maurizio Sacconi, pidió a la AIFA "indicaciones ciertas" sobre el uso del fármaco, Eugenia Roccella, subsecretaria del mismo dicasterio, denunció la incompatibilidad de la RU486 con la ley 194, que autoriza la interrupción voluntaria del embarazo. El método del aborto farmacológico "intrínsecamente lleva a la mujer a abortar en su domicilio, justamente porque el momento de expulsión [del feto] no es previsible", advirtió Roccella.

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