¿Autopista va rumbo a default?

Hoy al mediodía el directorio de Autopistas del Sol (AUSOL), la concesionaria del Acceso Norte y la General Paz, decidirá qué hará con el cupón por casi u$s 10 millones por intereses que debe saldar el próximo 23 de noviembre.
La decisión parecería ser sencilla: la empresa viene arrojando pérdidas desde hace años, a caballo de unas tarifas prácticamente congeladas desde hace ocho años y la constante suba de sus costos y salarios; por lo tanto, no sería extraño que AUSOL trate de renegociar su deuda.

La propiedad de la empresa se divide entre las españolas Abertis (32%) y ACS Dycasa (11%), la italiana Impregilo (20%), la local Sideco (7%) y lo que flota en la Bolsa (30%). Este último porcentaje fue entregado por AUSOL a sus acreedores en ocasión de la última renegociación de su deuda en 2006. En la actualidad esa deuda asciende a u$s 310 millones, impagable con los actuales niveles de ingresos de la empresa.

Dos bonos

En esa ocasión se pactaron dos bonos: uno con vencimiento en 2014, con una tasa promedio del 3,5% -tomado por inversores individuales en su inmensa mayoría- y otro con vencimiento en 2017 -comprado casi en su totalidad por «hedge funds»- a una tasa promedio del 11,5%. El cupón que vence el 23 corresponde a esta última obligación.

De los últimos dos aumentos quedaron taxativamente exentos los camiones de carga, una concesión oficial al gremio de Hugo Moyano. Esto no aplacó al líder de la CGT, porque uno de sus hijos -Facundo- organizó una serie de paros violentos y creó un sindicato «ad hoc» que arrancó fuertes mejoras salariales a la empresa, sin que ésta pudiera recomponer su cuadro tarifario para hacer frente a la mayor erogación. En ese momento, no fueron pocos los que comenzaron a especular con una posible intención del Gobierno de Kirchner de expropiar la autopista (no sería «reestatización», porque se trata de una obra completamente nueva).

Así las cosas, parece absolutamente improbable que los accionistas hagan un aporte de fondos frescos para pagar los intereses de los bonos que vencen, única solución a la vista para evitar el «default». Por eso, no parece aventurado prever que el directorio de AUSOL decida hoy convocar a los acreedores para tratar de repactar el vencimiento de la deuda, a la espera de que alguna decisión oficial revierta la dramática situación financiera de la concesionaria.

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