Las automotrices cordobesas le rezan a Brasil

Las automotrices cordobesas le rezan a Brasil
El plan del gobierno de Lula parece funcionar y las ventas reaccionaron con una suba del 10% en diciembre respecto al mes anterior. Por ahora, en Córdoba las playas de las terminales siguen abarrotadas de unidades 0 km.
Una noticia ha pasado casi inadvertida, pero sin embargo puede ser de vital relevancia para el futuro de la industria automotriz de Córdoba y el país: durante diciembre las ventas de autos en Brasil subieron más del 10 por ciento respecto a noviembre, cortando así una racha descendente de dos meses.

Al parecer, el plan de estímulo a las ventas lanzado por el presidente Lula Da Silva habría comenzado a dar sus resultados y esto, además de beneficiar a los concesionarios brasileños, podría despejar un poco el espinoso camino que tienen por delante las automotrices cordobesas. Es que tanto Fiat como Renault destinan una parte sustancial de su producción al mercado brasileño y, de consolidarse esta tendencia, al menos no habría una caída de la producción tan drástica como en 1999 y 2000, luego de la megadevaluación del real, que significó no sólo una contracción superior al 40 por ciento en la fabricación de nuevas unidades, sino también el cierre de dos terminales (Chrysler y GM) y la posterior paralización total de Fiat Auto. Precisamente Fiat, con su modelo Siena y la producción de cajas y motores tiene en Brasil a un mercado casi excluyente. Pero para Renault, Brasil también es relevante. Además de exportar tres modelos (Clío, Megane y Kangoo), a partir de febrero comenzará a producir el modelo Symbol, del cual se destinará 40 por ciento de la producción, estimada en 20.000 unidades anuales, al mercado brasileño.

Aunque este año viene muy complicado, hay que agregar que los planes de las automotrices para 2008 tampoco se pudieron cumplir. En mayo, Fiat anunció que planeaba producir en Córdoba 50.000 unidades en 2008 y terminó fabricando 28.000. Mientras que Renault proyectaba una producción de 100.000 vehículos para este año y con la desaceleración de la actividad en el segundo semestre, terminó cerrando el año con una producción de 73.000 vehículos. Por su parte, Iveco planeaba producir en Ferreyra 20.000 camiones y finalmente fabricó 7.340. En síntesis, sobre una producción planeada de 170.000 vehículos, en Córdoba se produjeron 110.000, es decir, 40 por ciento menos que lo que indicaban los planes de estas empresas en mayo de 2008.

Acumulando stock

Mientras tanto, la coyuntura en Córdoba sigue siendo complicada; no sólo las concesionarias están abarrotadas de vehículos sin vender; las terminales automotrices hoy no tienen más espacios para ubicar los flamantes cero km en sus playas; de hecho, ya han salido a conseguir terrenos para ubicar el enorme stock acumulado en los últimos tres meses. Las automotrices permanecerán con escasa actividad hasta marzo y es muy probable que durante el resto de 2009 la situación no vaya a mejorar demasiado. Las propias automotrices ya predicen una caída de la producción del orden del 25 por ciento.

Esta situación no es nueva en la historia de la industria automotriz de Córdoba: luego de refulgentes períodos de inversiones y expansión, suceden años de contracción y estancamiento. La historia de la industria en los últimos treinta años da cuenta de estos períodos de expansión y contracción con una frecuencia y una regularidad asombrosamente sistemáticas: durante la crisis de 2002, la producción automotriz cayó 80 por ciento; cuatro años antes se había derrumbado 40 por ciento; en 1995, con el Tequila, bajó 27 por ciento; entre 1988 y 1990, con la hiperinflación, la producción se derrumbó más del 40 por ciento; en la debacle económico-militar de 1982, la producción de Córdoba se redujo 43 por ciento. También se observa que a cada caída le sobrevino uno o dos años después un nuevo repunte.

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