La autoestima de los argentinos

Por: Osvaldo Pepe

La autoestima de los argentinos, por su tendencia a la desmesura, suele ser mirada con desconfianza en los países latinoamericanos.

Sobre todo como consecuencia de los días de vino y rosas, tan lejanos como ficticios, de aquella Argentina del primer Centenario, más afín a una identidad europea, francesa o inglesa, que a las raíces aborígenes o hispanoamericanas. Herencia de aquella generación y antecesoras, que imaginaron un país que no era: "Estuve en Europa y en España", llegó a decir Sarmiento sobre sus viajes. El Bicentenario que ya llega, en cambio, nos sorprende con indicadores sociales que nos acercan más a la realidad latinoamericana que al sueño de "hacer Europa en América".

Por citar sólo dos casos: los índices crecientes de mortalidad infantil y la persistente deserción escolar. Sin embargo, y acaso como resabio de aquella impronta de falsa prosperidad, un relevamiento nos dice ahora que casi el 75% de los consultados, nada menos, se ve o siente una persona exitosa, como si sus destinos individuales se desentendieran alegremente de los procesos sociales colectivos. Las preferencias que ponderan son la familia, el trabajo y la vida en pareja

En su ensayo "Del sentimiento trágico de la vida", Miguel Unamuno habló de los hombres y mujeres concretas: "el hombre de carne y hueso, el que nace, sufre y muere -sobre todo, muere-, el que come, y bebe, y juega, y duerme, y piensa, y quiere", definición que seguramente dejaría fuera del sondeo en cuestión a un porcentaje enorme de compatriotas. Son los ignorados de siempre, los que no contestan encuestas de esta naturaleza, ni son "exitosos" ni la vida les sonríe, apenas si sobreviven como pueden, pero que pronto podrán recuperar algo de su extraviada autoestima. Ocurre que ellos también votan.c

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