Los autoconvocados rechazan la oferta del Gobierno

Como se preveía, el personal de los centros asistenciales se mostró en contra de las propuestas que elevara el Poder Ejecutivo para resolver la problemática que se extiende en el tiempo. La novedad fue comunicada a tres ministros y monseñor Luis Villalba, quien ofició, una vez más, de mediador.
Las durezas de las asambleas del personal de los centros asistenciales, sumadas a algunas actitudes que se tomaron desde el Gobierno, motivaron un nuevo fracaso en la ronda de negociaciones entre los autoconvocados y los ministros enviados por el Poder Ejecutivo.

En la tarde de ayer, cuando llegaron al despacho de monseñor Héctor Villalba, Edmundo Jiménez (Gobierno y Justicia), Jorge Jiménez (Economía) y Pablo Yedlin (Salud), ya conocían que la oferta que hicieron llegar había sido desechada, el plan de lucha de médicos, enfermeros, bioquímicos, administrativos y técnicos, ratificado. Además, como si no fuera suficiente, también estaban tal tanto de que hay posturas para endurecer las medidas en medio de una protesta que mantiene al Sistema Provincial de Salud al borde de la parálisis total por el quite de colaboración que impacta en la atención en los consultorios y las demoras en las cirugías programadas.

Ayer, por el lado de los autoconvocados asistieron a la reunión los doctores Adriana Bueno, Estela Di Cola, entre otros profesionales.

En un clima de creciente desconfianza, y bronca acumulada, entre los agentes estatales existe la sensación de que no tienen nada que perder, entonces se quedan sin más alternativa que encarar la negociación con una lógica de máxima, todo o nada. Además, la falta de gimnasia para encarar conflictos de esta naturaleza, sumado al desmadre de la situación por la necesidad imperiosa de plebiscitar todas las medidas en asambleas multitudinarias, queda poco margen de maniobra.

Ayer hubo acalorados debates en el Hospital de Niños y el Centro de Salud, además de contactos con los delegados de los hospitales Padilla, Avellaneda, Centros de Atención Primaria y representantes de los hospitales del Interior. Poco después del mediodía, la decisión de comunicar que no se aceptaría la oferta estaba tomada.

Los autoconvocados mantienen su postura de un aumento de 100 pesos a la base de cálculo, que es el primer paso hasta llegar a los 250 pesos de suba, la titularización de 5.200 trabajadores, la devolución de los días descontados y que desaparezca la ambigua figura de "falta de prestación", argumento sobre el cual los administrativos del Siprosa justifican los descuentos que realizaron en las últimas boletas de sueldo.

Además ratificaron que hoy, desde las 20.00, realizarán una nueva marcha de antorchas, y que de ahora en más las manifestaciones se realizarán todos los miércoles en horario nocturno para evitar que se sigan aplicando descuentos. Existen otras medidas en estudio, como paralizar la carga de datos informáticos en todo el sistema y comenzar con la toma simbólica de centros asistenciales al ritmo de uno por semana.

Ante este panorama, seguramente monseñor Villalba se quedó sin plegarias para elevar. El arzobispo de San Miguel de Tucumán apostó, y fuerte, para destrabar el conflicto en base al diálogo entre las partes y sus buenos oficios. Pero a pesar de los esfuerzos, llegó a un callejón sin salida, del cual no se avizora cómo salir ante lo inflexible de las posturas de ambos lados.

Concretamente, desde el Gobierno ofrecieron una mejora salarial del 28 por ciento, dividida en dos ítems: Por un lado, se insistió con la propuesta de aumento de 20 pesos (un 8 por ciento) en la base de cálculo utilizada para establecer el salario básico del sector; y, por otro, se propuso hacer extensivo a todos los trabajadores de la salud, sin distinción de categorías ni profesiones, el pago del ítem Responsabilidad Médica, calculado sobre un 20 por ciento del básico, de manera remunerativa, aunque no bonificable (no se tendrá en cuenta la antigüedad).

La anterior propuesta del Ejecutivo sobre ese último punto establecía el pago de 200 pesos (por Responsabilidad Médica), no remunerativos y no bonificables, pero solamente a los profesionales con título, no así a camilleros, administrativos y otros trabajadores de la salud.

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