El autobomba está roto y Viedma sigue sin vuelos.

La unidad llegada desde Bariloche tiene severas fallas. El arreglo, de $ 30.000, demorará al menos siete días.
VIEDMA (AV)- El segundo autobomba enviado por la Fuerza Aérea al aeropuerto de Viedma tenía graves fallas de funcionamiento y provocó que se paralicen las operaciones de los aviones Boeing de Aerolíneas Argentinas que unen la capital rionegrina con el aeroparque Jorge Newbery de Buenos Aires.

El jefe del aeropuerto, Juan Antonio Malicky, había recibido el equipo en préstamo desde Bariloche, pero un inspector de la Región Aérea Sur detectó que no estaba en condiciones como para elevar la categoría de la aeroestación, algo que permita el descenso y despegue de aviones jet como los que cuenta la empresa recientemente estatizada.

Las deficiencias están relacionadas con la pérdida de agua de las mangueras y roturas en cañerías de la unidad Mercedes Benz, de por sí vetusta, al poseer una antigüedad de 31 años.

Si bien el equipo permitía duplicar la capacidad de emisión de agua y espuma, requeridas para una contigencia, "no estaba en condiciones y entonces decidimos requerir el dictamen de un inspector, quien dictaminó que no estaba apto", reveló Malicky a "Río Negro".

Las autoridades aeroportuarias recibieron ayer las promesas de la Fuerza Aérea de enviar técnicos a reparar la unidad, tarea que requiere de unos 30.000 pesos, ya que se trata de cañerías de alta presión, y que exigen trabajos de precisión. El envío de un técnico responde a que no hay especialistas en la zona.

De acuerdo al cronograma de trabajos, el autobomba estaría en condiciones de funcionar la semana próxima, tras lo cual luego se analizaría subir nuevamente de categoría al aeropuerto en manos de la empresa Aeropuertos Argentina 2000. Aún así, la responsabilidad de la seguridad sigue siendo de la Fuerza Aérea Argentina.

El funcionario recibió ayer una comunicación de la empresa sobre la suspensión de la programación del vuelo AR 1640, frente a la imposibilidad por parte del aeropuerto de brindar las condiciones mínimas (categoría 5) para el uso de aeronaves Boeing 737.

Gestión en vano

La semana pasada, el titular de la Administración Nacional de la Aviación Civil (ANAC), Rodolfo Gabrielli, le confirmó al senador, Miguel Pichetto, y al intendente de esta capital, Jorge Ferreira, la entrega del vehículo de seguridad y que la estación aérea podría funcionar con normalidad.

Los problemas de infraestructura se conocían desde al año pasado, sin embargo, mientras la empresa se mantenía en la órbita privada, operaba con un servicio mínimo bajo su propia responsabilidad.

Desde el Ministerio de Turismo se hicieron el año pasado algunas gestiones y luego se sumaron las preocupaciones de todos los sectores al aparecer la decisión de la empresa -reestatizada- de sumar nuevas frecuencias.

En medio de estas negociaciones, la empresa había emplazado a la Fuerza Aérea de brindar una solución definitiva por el sistema de extinción de incendios. Incluso el diputado nacional Jorge Cejas había informado que existía un plazo de 90 días para solucionar el tema y que dentro de ese período aún cuando no se contara con un segundo autobomba. Hasta ahora el aeropuerto mantiene uno solo, un camión Mercedes Benz del mismo año, y que sólo reúne condiciones como para que operan aviones turbohélice.

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