Autoamnistía a la italiana

Autoamnistía a la italiana
De aprobarse, la ley anularía los juicios por corrupción y fraude fiscal que tiene pendientes el primer ministro italiano. El principal interés del premier Berlusconi está en el carácter retroactivo de la norma a mayo de 2006.
Il Cavaliere quedó a un paso de evitar rendir cuentas ante la Justicia italiana, esa que él llamó "un pelotón de fusilamiento". Ayer, el Senado dio media sanción al proyecto de ley que acorta la duración de los procesos judiciales en Italia. De ser aprobada la semana que viene en diputados, donde Silvio Berlusconi tiene mayoría, la ley anularía los juicios por corrupción y fraude fiscal que tiene pendientes el primer ministro italiano. La oposición, irritada con el voto en el Senado, apuntó a que la reforma del sistema judicial no busca acelerar los plazos, sino que es una artimaña más del jefe del Ejecutivo para asegurar su inmunidad.

El proyecto de ley conocido como "juicios cortos" pasó en la Cámara alta con 166 votos a favor y 130 en contra entre gritos, insultos y aplausos. Se trata de una de las reformas más radicales del sistema judicial italiano desde la Segunda Guerra Mundial. De aprobarse la ley, los procesos de crímenes penados con un máximo de diez años de cárcel no podrán durar más de seis años ni más de tres años en la primera instancia, ni más de dos años en la corte de apelación ni más de un año ante la Corte Suprema. Para los procesos con penas superiores a los diez años de cárcel, el plazo máximo sería de siete años y medio para todo el proceso, cuatro en primera instancia, dos en segunda y uno y medio en la Corte Suprema. Después de ese plazo, el acusado será automáticamente absuelto.

El Ejecutivo de Berlusconi trabajó a marcha forzada para hacer aprobar este proyecto de ley. El principal interés del premier está en el carácter retroactivo de la norma a mayo de 2006. Si se aprueba la ley los dos jueces que llevan las causas contra Berlusconi tendrán que cerrarlas. Acabaría automáticamente con los dos juicios contra Berlusconi. El mandatario está acusado de corrupción en actos judiciales por el abogado británico David Mills, e imputado de fraude fiscal en su empresa Mediaset por un fiscal italiano.

Desde la oposición, las críticas no tardaron en llegar. La portavoz del Partido Demócrata, Anna Finnochiaro, afirmó que éste es un nuevo intento del primer ministro para zafar de la Justicia. "La reforma tendrá consecuencias devastadoras para el entero sistema judicial italiano. Esta ley cambiará una Justicia lenta por una Justicia negada", declaró la funcionaria en el diario El País de España. "Hasta 19 veces usaron al Parlamento, malgastando tiempo y recursos públicos destinados al interés general para fines privados. No han tenido nunca sentido de la vergüenza", sentenció.

El líder del partido Italia de los Valores, Antonio Di Pietro, fue contundente. "Berlusconi piensa que las leyes y la Justicia deben hacer lo que él dice. No tiene respeto por el país, por su papel ni por las instituciones."

Entretanto Il Cavaliere sonríe aliviado. Ayer por la tarde, tras compartir una almuerzo con el cardenal conservador Camillo Ruini, el primer ministro habló con los medios de prensa y no ocultó su satisfacción por la votación parlamentaria. También tuvo palabras para sus detractores. "Los ataques de la oposición a la ley del juicio corto son todos intelectualmente deshonestos", afirmó el premier. A las causas en su contra las tildó de "agresiones judiciales". El magnate de los medios sostuvo que aún no decidió si se presentará en la sala de audiencias para los procesos que lo ven implicado. "Mis abogados insisten en decirme que no vaya, porque si lo hiciese me encontraría de frente no a la Corte juzgante, sino ante pelotones de ejecución", señaló.

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