Aunque rescatan piezas, peligra el galeón de Puerto Madero

Los arqueólogos creen que habrá que volver a enterrar el esqueleto del barco. Antes, los vecinos podrán verlo.
En menos de 25 minutos dejaron el fango en el que pasaron más de 200 años. Ayer a las 10.55 una grúa comenzó a remover los cuatro cañones del galeón hallado en diciembre en el Dique I de Puerto Madero. A las 11.20 el trabajo ya estaba hecho y en medio de los aplausos de los obreros, los estudiantes y los arqueólogos que trabajan en el lugar, los cañones partieron hacia Barraca Peña, una antigua estación de trenes de carga, ubicada frente al río, en La Boca. Al fin y al cabo, otra vez bien cerca del mismo Río de La Plata por el que llegaron a la Ciudad, se estima que para mediados del 1700. De eso se trata, de sacar la cantidad mayor de piezas a la espera de la suerte definitiva del galeón.

Los cañones -como trozos de amarras, cabos y sogas, vasijas de diferentes formas y tamaños, herramientas, platos, tazas, piedras que se usaban para lastre, toneles, pipas, entre otras cosas- son los objetos que ya salieron del barro para comenzar un proceso de conservación que desvela al equipo de arqueólogos que trabaja desde el hallazgo. Es que, aunque las obras de remoción de la tierra avanzan intensamente, aún no saben si podrán sacar de allí el esqueleto del casco del galeón. De hecho estudian dejar parte del barco enterrado donde fue encontrado. Aunque esta medida desconcierta a todos, para los arqueólogos es una opción: "Las doctrinas internacionales sobre conservación aconsejan que los hallazgos vuelvan al lugar en donde ha quedado demostrado que su conservación es posible", explicó Javier García Cano, uno de los directores del proyecto. Los otros a cargo son el doctor en antropología Marcelo Weissel y la antropóloga Mónica Valentini, profesora titular del seminario de arqueología subacuática de la Universidad Nacional de Rosario.

Por tercera vez desde el hallazgo, Clarín comprobó el avance de las dos obras que comparten un mismo terreno. Por un lado ya se puede ver la proa del casco del galeón, lo que le permitió a los arqueólogos estimar que la embarcación tendría al menos 25 metros de largo. Y por otro, también se puede ver el crecimiento de ZenCity, el complejo de lujo que construye allí la familia Fernández Prieto: hotel, edificios de oficinas y viviendas, paseo de compras y estacionamientos subterráneos. Ambos proyectos están separados sólo por unos metros y a esta altura casi que los límites entre uno y otro comienzan a desdibujarse.

Ayer el ministro de Cultura de la Ciudad, Hernán Lombardi, le anticipó a este diario que pretende montar en el lugar una pasarela para que los vecinos puedan ver los restos del hallazgo: "A fines de este mes tenemos que terminar con los trabajos en el lugar y luego determinar cómo se harán las visitas", explicó (ver Por ley...).

Por el lugar en el que fue hallado el galeón -junto Juana Manso y a unos 6 metros por debajo del nivel de la calle- la visión que tendrán los vecinos será privilegiada, porque se podrá ver desde arriba. Desde Cultura entienden que las visitas serán limitadas, pero súper intensivas: "Sin dudas habrá que ser expeditivos porque tenemos un compromiso firmado con la empresa dueña de los terrenos para dejar liberada el área lo más rápido posible", explicó Lombardi. Desde su Ministerio comenzarán a organizar cómo será la metodología que permitirá hacer las visitas.

Es que en el mismo terreno del hallazgo, los Fernández Prieto también tienen sus urgencias. "Necesitamos que nos despejen la zona. Estamos obligados a hacer obras de seguridad para evitar desmoronamientos. No podemos esperar porque las lluvias y el avance de las obras generan un proceso de lavado de la tierra que puede ser peligroso", advirtió el arquitecto Alberto Fernández Prieto. La embarcación fue hallada en el lugar en el que la empresa proyectó los cimientos de una de las torres del complejo. Apenas se dio a conocer el hallazgo, Fernández Prieto pensó en la posibilidad de hacer allí una suerte de caja transparente que permita ver el galeón: "Lo evaluamos e incluso pedimos un presupuesto, pero el costo es enorme. No sólo por la construcción de la caja, sino por las condiciones de mantenimiento que exigen los métodos de conservación de este tipo de hallazgos. No podemos solventarlos y tampoco creo que pueda hacerlo la Ciudad", estimó el empresario.

Si finalmente la Comuna monta la pasarela sobre el galeón, entonces los vecinos tendrán la chance de verlo y tal vez despedirlo.

Comentá la nota