Aunque habrá ganancias más discretas, en la city todavía le ponen una ficha a los bonos

El primer trimestre estará signado por el canje, si bien gran parte de ese efecto ya está incorporado en los precios. No esperan avances con el FMI y dudan de un pronto acuerdo con el Club de París
Los títulos públicos tendrán viento a favor en este comienzo del año. Particularmente por la reapertura del canje de deuda y todo lo que ello desencadena para la deuda argentina. Habrá más bonos locales a disposición de los inversores (por el aumento de la emisión), el clima global (imponderables aparte) seguirá soplando, y el apetito por riesgo (con tasas locales aún interesantes en dólares), harán que la renta fija mantenga el atractivo.

Claro, nadie en el microcentro porteño se atreve a imaginar una performance como la del 2009. El año pasado hubo una formidable ganancia para aquellos que apostaron por los títulos, pero fue un "rebote" después de las pérdidas del 2008 y un mediocre 2007. "Veníamos de un piso. Este año habrá subas más moderadas porque en 2009 los bonos estaban ‘regalados’. Pero tampoco el año pasado ningún operador creía que iba a ganar tanta plata. O sea, nadie puede ponerle un número a la suba de este año", confían desde una institución del mercado local.

Si bien gran parte del "efecto canje" ya está incorporado en los actuales precios de los bonos, algunos hombres del mercado teorizan sobre el impacto inmediato. Dicen que históricamente, cuando termina una operación de canje, los bonos siempre suben 20% por el efecto arrastre. Algo así como sucede en las IPOs (emisión inicial de acciones). Pero esto se daría en el denominado grey market (mercado gris), o sea el período donde los títulos cotizan "virtualmente" en la plaza hasta que empiezan oficialmente a negociarse.

En el circuito financiero, no obstante, se entusiasman con lo que será el incremento del volumen. En el Mercado Abierto Electrónico (MAE), este año, los negocios en renta fija subieron 100%. "Con más mercadería a disposición del inversor, tenemos que crecer otro 100%", dicen desde ese tradicional mercado, si bien saben –y reconocen– que están por lo menos 50% abajo de sus mejores épocas.

Más allá del arreglo con los holdouts, el resto de la agenda Boudou podría quedar en el camino incluso este año. Altas fuentes del sistema financiero desconfían de un rápido entendimiento con el Club de París, si bien en la Secretaría de Finanzas piensan que este tema –junto al cierre de la operación con los holdouts– "marcará la agenda del primer semestre". "Los países a los que la Argentina les debe dinero están más preocupados por cómo recuperarán lo que prestaron al sistema financiero para rescatarlo de la crisis, que al caso local. No es significativo, y las negociaciones las realizan funcionarios de segundas líneas. No está en la agenda", relató un banquero con llegada al Gobierno.

Es poco probable que este año Néstor Kirchner dé el guiño para que se agilice el acercamiento con el FMI. Con los u$s 6.500 millones apropiados de las reservas del BCRA, el programa financiero del Gobierno es distendido. Según confían fuentes oficiales, el gap a financiar este año –de no haberse apropiado de las reservas– hubiera llegado a u$s 10.000 millones. El faltante, ahora, es alcanzable. "La liquidez va a seguir y este Fondo del Bicentenario quitó muchas dudas que había en el mercado. La deuda ya está replicando esto y debería seguir manteniendo el atractivo", dicen en el Palacio de Hacienda. ¿Cuánto? Es improbable ver retornos de tres dígitos como el 2009, pero habría upside de entre 30% y 50% para los bonos.

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