Aunque bajó la mortalidad infantil, en Pergamino los índices siguen elevados

El Ministerio de Salud publicó las cifras provisorias de seguimiento del año 2008. En la Región Sanitaria IV hubo 9.744 nacidos vivos y se produjeron 121 fallecimientos de menores de un año. Cuando ese indicador se discrimina por ciudad se revela que en la nuestra, la tasa es del 18.1. Aunque es menor a los anteriores registros, no debe conformar a autoridades.
La mortalidad infantil es el indicador sanitario más sensible de un país porque es el que determina a ciencia cierta cuál es el valor que una sociedad le da a la salud de sus bebés y niños. Y a la vida. Es un dato estadístico que, al tiempo que define estrategias que luego aplican las autoridades y los efectores del sistema sanitario, marca aciertos y deficiencias y sigue condicionando año a año la agenda de las cuestiones que se hace necesario atender en cada ciudad, en cada Región Sanitaria y en cada provincia aspectos de la salud para darle batalla a cada muerte. Muchas de ellas perfectamente evitables.

En las últimas horas se conocieron los datos de seguimiento de la mortalidad infantil de 2008 relevados por el Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires y surgidos del reporte que hace cada Región Sanitaria que conforma el territorio bonaerense.

Con cifras provisorias, el informe estadístico publicado en la página oficial de la cartera sanitaria bonaerense señala que en la Región Sanitaria IV, a la que pertenece Pergamino, durante el año pasado hubo 9.744 nacidos vivos y refiere que se produjeron 121 fallecimientos de menores de un año, de los cuales 78 murieron con menos de 28 días y 43 lo hicieron después. Estos indicadores marcan un porcentaje de mortalidad infantil para la Región Sanitaria de 12,4 por cada mil nacidos vivos, un punto menos que en 2007 donde el índice de mortalidad infantil para la Región Sanitaria IV fue de 13,8 por cada mil nacidos vivos.

Cuando los porcentajes se discriminan por ciudades que componen las regiones sanitarias, los datos que pertenecen a Pergamino indican que "en 2008 se reportaron 1.771 nacidos vivos y se produjeron 32 fallecimientos de bebés menores de un año". Esto define una tasa de mortalidad infantil de 18,1".

Aunque esta cifra es inferior a la registrada en 2007 (que fue de 19.4), sigue siendo elevada con respecto al comportamiento que el indicador ha tenido en otras ciudades de la propia Región Sanitaria. El dato lejos de conformar a las autoridades sanitarias se muestra como una señal de alarma porque indica que con la aplicación de estrategias similares, Pergamino aún no termina de revertir una realidad que arrastra desde hace años y que habla de la muerte de sus bebés y de las dificultades que el sistema tiene para articular acciones que eviten este triste saldo.

Lo que dicen los números

Analizando los valores históricos de mortalidad infantil, la tasa marca una tendencia a la estabilización, con una leve baja. Sin embargo, Pergamino se mantiene incluso por sobre la media provincial en el comportamiento de este indicador.

A nivel general, y sin discriminación por ciudades, las estadísticas elaboradas por el Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires refieren que el descenso general de la tasa de mortalidad infantil en el territorio bonaerense surge de "una menor incidencia de las muertes por Infecciones Respiratorias Agudas Bajas (Irab) y otras patologías infecciosas que afectan a los niños más vulnerables durante los meses invernales".

Atendiendo a que las defunciones neonatales registran en la provincia un leve incremento, la lectura de la cartera sanitaria señala que "esto obedece a afecciones perinatales asociadas a la prematurez y el bajo peso, como así también al aumento relativo de las malformaciones congénitas".

Aunque este aspecto del análisis está hecho sobre el panorama provincial, según las apreciaciones de autoridades sanitarias locales, la realidad de Pergamino no dista mucho de él. Pero oficialmente nadie revela causas ni formula consideraciones respecto del tema. Por fuera de la comunicación oficial se sospecha que el intento de abortar, por parte de muchas mujeres, genera luego embarazos de riesgo, nacimientos prematuros y en algunos casos malformaciones que generan luego muertes tempranas.

Lo que demandan

Frente a las cifras de la mortalidad infantil quedan muchos debates pendientes. Y muchas acciones que se hace necesario planificar, ejecutar y mantener. Y en otros casos reforzar para modificar el curso de una realidad que sigue teniendo como blanco a la vida.

El indicador demanda más y mejores acciones de atención primaria y una mayor articulación de acciones entre los diversos efectores del sistema sanitario.

El imperativo de los datos fortalece las estrategias que el año pasado se planificaron y pusieron en práctica para reducir la mortalidad infantil. La realidad, lejos de conformar a las autoridades sanitarias, debe servir como impulso para redoblar la tarea que despliega la Región Sanitaria IV, las autoridades municipales, las autoridades hospitalarias y los referentes del sistema privado de salud; el comité de seguimiento de la mortalidad infantil que integran la Comuna y el Hospital San José, los concejales y cada uno de los actores de una comunidad que no pueden permanecer indiferentes a una realidad compleja.

Zin presentó a la Nación los datos provinciales

El ministro de Salud de la provincia de Buenos Aires, Claudio Zin, presentó días pasados a su par de Nación, Juan Manzur, el informe de mortalidad infantil 2008 de la Provincia, que arroja una disminución de la tasa en más de un punto respecto del año anterior.

En una reunión realizada en la sede de la cartera sanitaria nacional, Zin le presentó a Manzur las cifras globales y desagregadas por región sanitaria. El informe arroja que la tasa de mortalidad infantil bajó más de un punto en la Provincia de Buenos Aires: pasó de 13,6 por cada mil nacidos vivos en 2007 a 12,23 en 2008.

Zin explicó que en la reducción de la mortalidad infantil "fue clave la aplicación en forma gratuita de la vacuna antigripal a chicos de 6 a 23 meses con riesgo social, porque está probado que esta inmunización reduce el impacto de las infecciones respiratorias agudas".

Entre las causas, el ministro también señaló "el aumento de camas críticas pediátricas y el aumento de la cobertura de la vacuna contra la tos convulsa, que había sido una de las causas de incremento de la mortalidad infantil durante 2007".

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