Aumento de tarifas y el uso más eficiente de la energía

El aumento de tarifas de la energía eléctrica es un tema que preocupa a los usuarios de este servicio no sólo por los valores actuales, sino por la posibilidad cierta que en los años venideros se produzca un incremento importante de las mismas.
Muchos especialistas en esta materia sostienen la necesidad de alinear las tarifas eléctricas que se perciben en el país con las que se cobran en países vecinos, lo que podría implicar un aumento de entre dos y tres veces los montos que hoy afrontamos los usuarios, con las lógicas y gravosas consecuencias que esto traería aparejado.

Y si bien no existen certezas respecto a que políticas llevará el país en materia de tarifas, es previsible un incremento gradual de las mismas, por lo cual una de las formas de morigerar el impacto en nuestros ingresos, es la reducción del consumo.

Y para ello es importante que los usuarios incorporemos un concepto nuevo, de suma importancia como es la eficiencia energética de los artefactos eléctricos, que implica que existen electrodomésticos que prestan iguales servicios con una importante reducción del consumo de energía eléctrica.

Pero ¿de qué manera podemos saber entre dos artefactos cual es él más eficiente? Para ello la Secretaría de Energía, ha impulsando el Etiquetado de Eficiencia Energética obligatorio para la comercialización de aquellos artefactos eléctricos que cumplan entre otras, las funciones de refrigeración y congelación de alimentos, iluminación, acondicionamiento de aire, lavado y secado de ropas, fuerza de accionamiento eléctrico, etc.

Los datos volcados en la etiqueta se obtienen a partir de ensayos determinados por Normas (IRAM) basadas en normas internacionales, con los cuales se obtienen el volumen de alimentos frescos, de alimentos congelados y el consumo energético, valores que van a ser utilizados en el cálculo de Eficiencia Energética. De esta forma, se puede clasificar el equipo dándole una Letra y especificar el consumo de energía. El organismo certificador avala dicho ensayo de laboratorio.

El uso de la etiqueta de eficiencia energética entonces permite que los consumidores contemos con un elemento adicional que nos ayude, a la hora de decidir la compra de un nuevo electrodoméstico o artefacto eléctrico, a optimizar nuestra compra por comparación, considerando la variable eficiencia energética del equipo.

La Etiqueta ordena los artefactos de igual prestación de acuerdo a siete clases de eficiencia energética que se identifican con letras desde A más eficiente hasta G menos eficiente.

En el caso de aparatos para refrigeración domésticos - heladeras y freezers - la etiqueta informa además el consumo anual de energía, volumen de alimentos frescos y congelados, cantidad de estrellas y nivel de ruido.

Es preciso que los consumidores tengamos en cuenta que el consumo de electricidad en los hogares se compone de la siguiente manera: Iluminación 32%; Heladeras y freezers 30%; TV. Audio y Vídeo 16%; Otros 14%; Aire acondicionado 8%.

Es decir que entre iluminación y heladeras y freezers se concentra el 62% del consumo de electricidad de nuestro hogar y es por ello que el etiquetado ha comenzado por estos dos rubros, pudiendo verse en el mercado que la mayoría de las lámparas y heladeras ya cuenta con esta información en sus embalajes.

Naturalmente los electrodomésticos de mayor eficiencia energética son los de mayor precio al momento de efectuar la compra, por que requieren de una mayor tecnología y mejor calidad de materiales para lograr la reducción del consumo, por ello es muy importante que los usuarios tengamos en cuenta que por la diferencia de consumo a lo largo del tiempo terminan siendo más baratos y por lo tanto una compra inteligente.

Y para demostrar esto vamos a comparar que sucede con una lámpara incandescente común de 100 w que tiene un costo de $ 3,2 y una vida útil de 1000 hs respecto a una lámpara de bajo consumo de 20 W que tiene un costo de $ 25 y una vida útil de 6.000 hs, las cuales son equivalentes en cuanto a potencia lumínica, considerando una utilización de 5 hs/día, para la tarifa de un usuario residencial de la EPE de 350 Kw/bimestre.

En la tabla (ver aparte) se demuestra de manera palmaria que la utilización de lámparas de bajo consumo (L.F.C.) produce un importante ahorro de energía y de allí la importancia de adquirir productos de alta eficiencia energética. En la actualidad, cada ser humano consume, en promedio, 8 veces más de energía que lo que hacía hace pocos cientos de años y el 88% de toda esta energía empleada por la humanidad proviene de los combustibles fósiles. Su utilización abarca varias actividades: generación de electricidad, procesos industriales, transporte (terrestre, acuático o aéreo), cocción y conservación de alimentos, climatización ambiental, agricultura, ganadería, y muchas aplicaciones más.

El impacto ambiental más importante de la gigantesca utilización de este recurso es el Cambio Climático (CC), originado por las emisiones de dióxido de carbono (CO2) provenientes de la quema de los combustibles fósiles. Las consecuencias del CC pueden ser muy serias: pérdidas de ecosistemas, temperaturas máximas y mínimas más elevadas, episodios de precipitaciones más intensos, mayor cantidad de eventos meteorológicos extremos (incluyendo tormentas, tornados, huracanes, etc.), mayores riesgos de inundaciones y sequías, reducción de glaciares y hielos polares, aumento del nivel del mar, etc.

Por lo tanto es trascendental que los consumidores la decidir una compra optemos por este tipo de aparatos , puesto que utilizar electrodomésticos y lámparas de mayor eficiencia energética, produce no solamente un ahorro en nuestros bolsillos con un menor costo a fin de mes de la factura de electricidad, sino que contribuye a una disminución del consumo de combustibles fósiles para la producción de energía, ayudando de esta manera a un desarrollo sustentable.

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