Aumento de impuestos 2009 no reúne votos entre legisladores

Por: Patricia García

Mauricio Macri, ayer, al inaugurar un Centro de Inclusión Digital. No fue a la marcha en contra del proyecto oficialista ni tampoco a cita con Cristina de Kirchner.

Mientras una decena de diputados PRO paseó esta semana por Estados Unidos, la oposición porteña comenzó a mirar la letra fina del paquete de leyes económicas que envió Mauricio Macri a la Legislatura e incluye importantes aumentos impositivos. El combo, que se eleva todos los años, lo conforman los proyectos de Ley de Presupuesto 2009, modificación de la Ley Tarifaria y del Código Fiscal.

El kirchnerismo, la Coalición Cívica y la bancada de Aníbal Ibarra, que en conjunto suman 23 legisladores y que vienen anticipando su rechazo a cualquier suba de impuestos, comenzaron a marcar los puntos de la propuesta que consideran serán rechazados.

Entre las objeciones está la propuesta del ejecutivo porteño de extender el Impuesto a los Sellos a todo tipo de contratos, lo que afectaría hasta los alquileres comerciales y particulares.

Traslado

Por otra parte, si bien las bancadas reconocen que la construcción fue uno de los sectores más dinámicos de los últimos años, duplicarles ahora la tasa de Ingresos Brutos consideran que agravará la situación del mercado inmobiliario. Pero no es el único punto que anotan para la discusión. También consideran que la suba prevista para hipermercados y supermercados se trasladará a los precios. En contrario, el Gobierno porteño dice que en la provincia de Buenos Aires se paga una tasa más alta de Ingresos Brutos y los alimentos cuestan lo mismo que en la Capital Federal.

Y hay más reclamos de la oposición, como por ejemplo, la iniciativa del Gobierno porteño de cobrar 0,6% de impuestos a los resúmenes de tarjetas de crédito, casi un tributo al consumo cuya implementación, además, está poco clara en los proyectos del macrismo. El argumento oficial, acerca de que todas las modificaciones propuestas se aplican en otros distritos, no conforma a la oposición. Macri busca con un nuevo impuestazo recaudar $ 1.000 millones extra el año próximo, cuando cree que -como en este ejercicio- se le complicará la posibilidad de conseguir financiamiento para obras. Dentro de la Ley de Presupuesto, Macri incluye la posibilidad de refinanciar $ 700 millones de deuda, pero en el Ministerio de Hacienda de la Ciudad que conduce Néstor Grindetti, piensan enviar leyes aparte durante el año para ese tipo de permisos, como lo viene haciendo.

La Ley de Presupuesto y las reformas a las leyes tarifaria y código fiscal deben aprobarse antes de fin de año, pero la discusión lleva varias semanas, porque todos los ministros deben pasar por la comisión que dirige Alvaro González a dar un detalle sobre cómo piensan gastar las partidas.

Si bien el kirchnerismo está dispuesto a aprobar la Ley de Presupuesto que considera una herramienta que no puede negársele a ningún jefe de Gobierno, en cambio se opondrá a la suba impositiva. En ese sentido, el ex ministro de Hacienda porteño de la era ibarrista, el radical K, Miguel Pesce (actual vicepresidente del Banco Central, explicó que «Macri está trabando el desarrollo de algunas actividades con los aumentos, como por ejemplo el tributo de 2% sobre la transacción de un automotor usado que quiere imponer y así incrementará gravemente las trasferencias de vehículos que se demorarán más».

Inconstitucional

El funcionario indicó también que «si el gobierno permite recibir pagos de impuestos con tarjetas de crédito, ¿es lógico que después pretenda cobrar un impuesto por haber usado esa misma tarjeta?».

Por otra parte, algunos diputados consideran inconstitucional la propuesta de actualizar el ABL en función de las escrituras que se realicen, tomando en ese acto el valor de mercado para calcular que 20% de éste corresponda a la tasación fiscal. Consideran que se trata de desigualdad ante la ley, ya que se actualizarían sólo los inmuebles que son objeto de la compraventa.

El macrismo podría acudir a votos de aliados para reunir lo necesario y aprobar las leyes, pero hasta ahora la mecánica que impone es encontrar mayor consenso que los votos justos a la hora de aprobar proyectos. La oposición no le rechazaría la Ley de Presupuesto, si acepta modificaciones, pero, en cambio, la suba de impuestos no encontraría adhesiones.

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