Aumento del gas: Cuando la boleta se convierte en un duro golpe al bolsillo.

Consumidores de clase media siguen desconcertados con las subas. Y aún no llegó el invierno.
Hace siete meses, cuando el Gobierno anunció la suba del gas para consumos medios y altos, muchos usuarios no calcularon el "sacrificio" que les demandaría pagar las nuevas facturas, que están llegando con aumentos de hasta el 250% con relación a agosto.

Hoy, esa porción de consumidores -que según el Gobierno es sólo un 36% del total y según las entidades de usuarios alcanza al 90%- está pagando por un período de temperaturas altas (enero, febrero y marzo) y se preguntan cómo van a hacer para pagar las facturas durante el invierno, cuando los consumos suelen ser mucho más altos.

Los decretos donde se especifican los ajustes (234, 235 y 246) fueron publicados, esta última semana, en el Boletín Oficial.

Las subas corresponden a la renegociación de los contratos con las distribuidoras y contemplan subas en el precio del gas en boca de pozo, que perciben los productores y un aumento para la conformación de un Fondo Fiduciario destinado a financiar las importaciones del fluido. Ese cargo es cobrado a los usuarios que consumen más de 1.000 metros cúbicos (m3) anuales.

Sin embargo, el incremento en el precio del m3 en boca de pozo se aplicó, en forma retroactiva, a los usuarios que superan los 800 m3. "Por eso, cualquier familia que tenga un par de estufas, una cocina y un termotanque entra en las categorías que recibieron aumentos", explicaron desde el Centro de Educación al Consumidor (CEC), que en los últimos días, recibió numerosas quejas.

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