Aumentaron un 40 por ciento los casos de diarrea infantil

Según la Subsecretaría de Salud Municipal, se multiplicó la gastroenteritis en niños durante el mes de enero. Los barrios más afectados por la enfermedad fueron Casasnovas y Alberdi.
En enero se registró en Río Cuarto un aumento en los casos de diarrea en pequeños de entre 3 y 8 años. Según informó Marta Grippo, directora de Gestión de la Subscretaría de Salud Municipal, la suba, de un 40%, se produjo en las últimas dos semanas del mes pasado. Explicó que los sectores con mayor número de niños enfermos fueron Alberdi y Casasnovas.

“Lamentablemente, se da en los barrios más vulnerables ya que muchas veces no se toman las medidas necesarias para potabilizar bien el agua y así ocurre el contagio”, explicó Grippo. Asimismo, Miriam Costa, encargada de pediatría en el dispensario de Casasnovas, manifestó que vio casos incluso en lactantes. “Esto se puede deber a que muchas mamás no previenen en cuanto a la higiene de elementos con que los pequeños están en contacto”, admitió. La semana anterior, la Nora Ruartes había informado a PUNTAL un aumento registrado en la zona del Alberdi, del 30% de casos de niños de entre 6 y 11 años.

Grippo comentó que se vienen realizando trabajos de prevención, con lo que sí se ha provocado un cambio ya que, en general, año tras año se están recibiendo menos casos. “La labor no es sencilla pero nos damos cuenta de que se ha producido un cambio en algunos barrios de la ciudad que eran críticos”, dijo. Comunicó que en 2006 se produjeron 4060 casos, mientras que en 2007 hubo 2.900 y en 2008 hubo 2.700.

El problema más grave, según explicitó Grippo, es que en los sectores en donde se da la mayor parte de los casos es en los lugares que no poseen agua potable o de red.

Este hecho no les permite tomar las medidas básicas de prevención necesarias para no contraer no tan sólo gastroenteritis sino otras dolencias. ”En general en estos barrios la gente toma agua de una boca común, además también se suelen ver animales sueltos que consumen la misma agua, lo que provoca mayores posibilidades de contagio”, indicó.

Prevención, la clave

“Tratamos de educar y concientizar desde la prevención, no tan sólo a los padres sino a los chicos, les explicamos cómo cuidarse”, comunicó la doctora. Por este motivo el municipio realiza jornadas de prevención en colonias de vacaciones. Al respecto, la doctora Costa afirmó que en los dispensarios se realizan, durante esta temporada, charlas en los periféricos y en la sala de espera para recordar a los pacientes y familiares las medidas de seguridad y recaudos que deben tomar para la prevención de las enfermedades de verano. Es decir, no tan sólo la diarrea infantil sino cólera, hepatitis, dengue y golpes de calor. “Tenemos colocados carteles con la consigna “higiene” en todas partes para que se acostumbren y los chicos lo tomen como un hábito”, argumentó. A su vez, explicó que también se les entregan folletos y se les brinda información a las madres que llevan a los niños a hacer los controles de rutina.

“Incluso se les habla a las mamás de los niños sanos para que tengan en cuenta si el niño presenta algún síntoma para que inmediatamente concurra al centro”, remarcó. Al mismo tiempo, subrayó la importancia de tratar la enfermedad a tiempo para que no se produzca un cuadro más grave y que el niño pueda deshidratarse.

Recomendaciones

Lo primordial es la buena potabilización del agua, es uno de los pilares que los profesionales de la salud, recalcan como básico para prevenir el contagio de la diarrea.Grippo expresa que es muy importante que los elementos de los niños menores de 3 años, como mamaderas, chupetes y vasos, sean higienizados con agua hervida, al igual que las frutas y verduras que se vayan a consumir. A la vez, es importante asegurarse de que la carne esté muy bien cocida para evitar infecciones.

“Aunque se trate de agua potable, si es posible es mejor que uno la hierva, y más si la van a tomar los niños, también se le deben agregar 2 gotas de lavandina” reveló. Al mismo tiempo, se deben proteger los alimentos de los insectos y mantenerlos en un lugar donde no estén expuestos al calor, ya que esto último puede generar gran proliferación de bacterias, advirtió.

Por otro lado, Grippo comunicó que los síntomas más evidentes, son el aumento de deposiciones acuosas, fiebre y vómitos, sin embargo no son los únicos. También se debe prestar atención, en los niños más grandes, si se ven señales de decaimiento y disminución del apetito o de peso, porque pueden ser los primeros signos de incubación de la enfermedad.

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