Aumenta el clima de violencia electoral

Aumenta el clima de violencia electoral
Tras los incidentes en Lobería, Kirchner habló de "bandas fascistas" y Scioli dijo que le iban a tener que "pegar un tiro" para frenarlo
El gobernador Daniel Scioli acumulaba frases nerviosas en contra de los "grupos politizados". Levantaba la voz cada vez que hablaba de los ruralistas que lo habían atacado en Lobería. "¡Me van a tener que pegar un tiro en la cabeza para que deje de trabajar!", dijo, presuroso para conectar con la campaña el episodio que había sufrido anteayer. "¡Los que me atacaron fueron fiscales de Pro!", denunció ante LA NACION.

Los huevazos al gobernador en Lobería y las complicaciones en sus giras proselitistas en el interior exaltaron ayer los ánimos de la campaña. Hubo una encendida reacción en la gobernación y en la Casa Rosada, con duras críticas a la Sociedad Rural y al peronismo disidente, a quienes acusaron de "fogonear la violencia" en la provincia.

"Son bandas fascistas", contestó Néstor Kirchner, en una recorrida, en Moreno, cuando le preguntaron por el episodio. Enseguida relacionó el ataque con la campaña: "Es la impotencia que tienen algunos ante los resultados que se van a dar el 28 de junio".

Ministros nacionales y bonaerenses imitaron el discurso. Le agregaron precisiones y acusaciones, sobre todo políticas. "Dos de los atacantes fueron fiscales de Unión-Pro. Y está comprobado que son militantes", cuestionó el ministro del Interior, Florencio Randazzo. Y los calificó de "grupos de inadaptados que no entienden qué es la democracia". El jefe de gabinete bonaerense, Alberto Pérez, tuvo un discurso similar: "Fue un hecho violento con intencionalidad sectorial, de foquistas ligados a Francisco de Narváez y al jefe de la Sociedad Rural, Hugo Biolcatti".

Biolcatti no quiso hablar del tema. Unión-Pro contestó con un comunicado que siguió avivando el voltaje de la confrontación. "Condenamos la actitud temeraria y oportunista asumida por Scioli, cuando pretende involucrar a fiscales de nuestra corriente", respondieron. Hablaron, además, de "acusaciones falsas" y de "irresponsabilidad institucional".

A esa hora, Scioli ya había echado al jefe de policía de Lobería por las fallas en el operativo de seguridad. Y se habían sumado repudios a la agresión desde todos los sectores políticos, desde las entidades rurales y hasta del saliente embajador norteamericano, Earl Anthony Wayne.

La estrategia

A lo largo de la tarde, en el Gobierno insistieron en "la intencionalidad política" y "la metodología violenta" de los atacantes. Incluso, en algunos despachos oficiales imaginaban que los episodios podían favorecer la campaña del oficialismo. "Esto muestra cómo actúa la oposición", se preocupó por recalcar una fuente oficial. Y detalló cómo un grupo de ruralistas organizaba viajes, distrito por distrito, para encabezar protestas.

Pero los supuestos beneficios se combinan con variadas preocupaciones. La primera: el temor de que se instale en la opinión pública que Scioli o Kirchner no pueden recorrer el interior. "Los violentos son grupos minoritarios a los que la sociedad rechaza", le dijo Scioli a LA NACION.

Por eso no habrá cambios en la agenda de campaña. Por lo menos durante los próximos días. Hoy, el gobernador viajará a Mar del Plata. Kirchner irá pasado mañana a Cañuelas. "Voy a ir al interior, hagan lo que hagan", desafió ayer Scioli.

Algo será evidente: se reforzarán las medidas de seguridad. Habrá especial cuidado para controlar a los asistentes y se verán más uniformados en los actos. Obsesiona a los operadores de la campaña la forma en que los medios mostrarán las visitas.

Una fuente de la Casa Rosada ayer se exasperó: "Los medios pretenden hacer ver que el oficialismo no puede transitar la provincia. ¡Eso es mentira!".

Scioli retomó la obsesión por la noche. "En los medios, hay una distorsión de lo que ocurre", criticó. Y tuvo una curiosa explicación sobre las medidas de seguridad: "Si hay más policías, no es para protegerme a mí, sino para evitar que los violentos molesten a quienes celebran la visita del gobernador".

Kirchner, otra vez duro con la prensa

Néstor Kirchner criticó ayer la cobertura del ataque a Daniel Scioli. "Cierta prensa tendría que haber condenado estos hechos desde siempre. Lamentablemente, no lo hicieron". Anteayer, la Presidenta había dicho en Mendoza que su esposo le recomendaba no leer los diarios.

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