Auge y caída de un ídolo de los republicanos

A su renuncia como presidente de gobernadores republicanos ayer se sumaron las críticas del jefe de bancada de su partido, quien anticipó que podría haber "un coro" pidiendo su renuncia. Adiós a los planes para las elecciones del 2012.
Nunca es demasiado pronto para la autodestrucción, como lo probó nuevamente una esperanza presidencial como Mark Sanford. El extraño romance de verano del gobernador de Carolina del Sur en la Argentina seguramente pone fin a sus expectativas de ser el nominado republicano para 2012. Ya forzó su renuncia como presidente de la Asociación de Gobernadores Republicanos y puede terminar con su carrera en la política estatal.

El líder de la bancada republicana en el Senado del estado, Glenn McConnell, dijo ayer que Sanford "quebró la ley" al no ceder el mando antes de viajar al exterior y aseguró que el gobernador deberá responder varias preguntas sobre de dónde salió el dinero para el viaje", según el diario local The Sun.

"Creo que si las evidencias indican que se intentó esquivar la constitución, habrá un coro de pedidos para que el gobernador renuncie", dijo McConnell a la cadena de noticias estadounidense CBS.

El senador estatal dijo que Sanford necesita responder "varias preguntas" sobre su viaje, como por ejemplo si se utilizó "el dinero de los contribuyentes", pero no exigió una investigación de los hechos.

Durante su paso por el Congreso, Sanford fue uno de los impulsores del pedido de juicio político al ex presidente demócrata Bill Clinton por su relación prohibida con la becaria Monica Lewinsky. Para el Partido Republicano, es otra embarazosa situación pública en un momento en que su fortuna está el su nivel más bajo en décadas.

Sanford, de 49 años, una figura colorida con fuertes credenciales como fiscal y conservador social, ha sido una estrella en ascenso en un partido que carece de ellas. En 2008, fue mencionado como el compañero de fórmula de John McCain antes que el puesto fuera para Sarah Palin. El insinuó sus ambiciones presidenciales anteriormente este año cuando ostentosamente trató de bloquear que su estado recibiera los fondos de un paquete de estímulo del presidente Barack Obama, aduciendo que los 787 mil millones estaba creando una deuda insostenible. Esa imagen cuidadosamente forjada ahora yace en ruinas.

El funcionario republicano, quien estuvo desaparecido y cuyo auto fue hallado en el aeropuerto estatal por los periodistas, dijo que la relación con la mujer se inició siete años antes, en ocasión de un viaje a la Argentina. Los filtrados correos electrónicos con su amante, publicados en el sitio web del importante periódico estatal The State, son embarazosos por sí mismos. "Podría divagar y decir que tenés la habilidad de dar besos magníficamente dulces", escribe este pilar de la rectitud fiscal y familiar, "o que amo tus marcas de bronceado o que amo la curva de tus caderas, la belleza erótica tuya abrazándote en el evanescente brillo de la luz nocturna, pero eso sería entrar en detalles sexuales".

Más perniciosa fue la incoherente naturaleza de su conferencia de prensa el miércoles en la que confesó todo, después de haber desaparecido durante seis días –según sus asistentes, por un viaje solitario de senderismo por los montes Apalaches, pero en realidad por una cita de cinco días en Buenos Aires con su amante–. El diario The State, identificó a la mujer como María Belén Chapur, de 43 años, maratonista y ejecutiva de la empresa Bunge y Born, quien viviría en el barrio de Palermo en la Capital Federal. Chapur se graduó en Ciencias Políticas en la Universidad Católica Argentina y se especializó en Relaciones Internacionales.

"He sido infiel a mi esposa. Establecí una relación con quien comenzó siendo una amiga muy, muy querida", declaró en la conferencia de prensa. Su esposa Jenny había iniciado un juicio de divorcio, tras tomar conocimiento de su relación con la mujer argentina, aunque con una instancia de reconciliación, informó The State, quien investigó a la supuesta amante de Sanford. La infidelidad no necesariamente es fatal para la ambición política estadounidense. No le impidió a Bill Clinton ganar la presidencia. Y Eliot Spitzer, que renunció como gobernador de Nueva York en 2008 cuando se supo que contrató a una prostituta, está dando pasos para reconstruir su propia carrera.

La diferencia crucial, sin embargo, es que Clinton y Spitzer eran demócratas. Sanford –como el senador John Ensign de Nevada, otro aspirante a la Casa Blanca para 2012 quien confesó tener un affaire la semana pasada– es un republicano que cultivó el derecho cristiano, un importante componente de la base de su partido. Sus lapsus harán que los republicanos en general sean acusados de hipocresía y corrupción. "Si los republicanos hablan de los valores familiares, la gente desconfiará", dijo un veterano de la Casa Blanca de Bush. La caída de Sanford llega justo cuando su partido gana alguna atención con su crítica a los billones de dólares de déficit manejados por Obama. Pero ahora, por lo menos por un tiempo, todo eso será eclipsado por las escabrosas historias de transgresiones sexuales.

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