Auditoría: no logró el oficialismo más poder

Auditoría: no logró el oficialismo más poder
El kirchnerismo retiró su polémico proyecto
El intento del kirchnerismo de incrementar su poder en la Auditoría General de la Nación (AGN) provocó un fuerte debate con gritos, insultos, acusaciones cruzadas entre los auditores y hasta la amenaza de una denuncia penal.

El escándalo fue tal que el oficialismo decidió retirar el proyecto de reglamento general del cuerpo que había presentado la semana pasada, que le daba al Gobierno un enorme poder sobre el máximo organismo de control del Estado.

La iniciativa limitaba las atribuciones del presidente de la AGN, que por mandato constitucional es elegido por la oposición. Hoy es el radical Leandro Despouy, de pésima relación con el kirchnerismo. La clave era que le quitaba la facultad de fijar los temas del orden del día del Colegio de Auditores, es decir, de marcar la agenda del organismo.

Pero el tema no está cerrado. A propuesta del oficialismo, todos los auditores aceptaron trabajar en un proyecto común de reforma del reglamento general. Para eso se creará una comisión que en 60 días deberá tener listo un borrador.

La sesión, que terminó a los gritos, había empezado en un clima de total concordia. El primer tema por tratar era una iniciativa para permitir el ingreso de público en las reuniones: no sólo todos estaban de acuerdo, sino que, además, los siete habían redactado un proyecto común. "Este trabajo es la síntesis del esfuerzo de conciliación que hemos hecho -dijo el peronista Oscar Lamberto-. Nuestro espíritu es que todo reglamento sea consensuado."

Pero la paz no duró mucho. A los nueve artículos acordados, los oficialistas propusieron agregarles un décimo que estableciera que ante situaciones no previstas se aplicaría el reglamento de la Cámara de Diputados.

Despouy se opuso. En la Cámara baja, el presidente no decide el orden del día, no puede hablar en las sesiones sin dejar la presidencia y sólo representa al cuerpo con una autorización de sus pares.

"Si creamos cualquier mecanismo que permita que la inclusión de un tema en el orden del día deba pasar por un filtro donde tiene mayoría el oficialismo, podría pasar que ya no se traten los temas que no convienen al Gobierno", sostuvo Despouy.

Lamberto se indignó. "Acá no hay cartas escondidas. No queremos trampas. Queremos que no queden lagunas. Si les preocupa, que diga que el reglamento se aplique sólo en lo que respecta al funcionamiento de las sesiones y nada más."

Así fue cómo quedó redactado finalmente el artículo. Pero esto no convenció a la oposición, que se negó a aceptarlo. El consenso se había terminado. Hubo entonces una votación y ganó el peronismo. "Me preocupa el uso de este artículo que pueda hacer el oficialismo", dijo luego Despouy.

El punto siguiente a tratar en el orden del día era el proyecto oficialista que redefinía las facultades de la presidencia. Despouy comenzó entonces una larga explicación sobre la importancia de mantener la estructura actual del organismo.

Los oficialistas Vicente Brusca y Lamberto intentaban, sin éxito, frenarlo y refutarlo. "¿Ve por qué hay que cambiar el reglamento? Si no, usted es el único que habla. No puede ser juez y parte", dijo Lamberto, ofuscado.

Despouy seguía hablando. "¿Retiran el proyecto? Quiero que lo digan claramente, porque en ese proyecto la mayoría kirchnerista era..." Lamberto lo interrumpió: "Usted no se meta en nuestras internas, no tiene ningún derecho", le dijo, mientras con el puño golpeaba la mesa con todas sus fuerzas. El problema es que Lamberto pertenece a las filas de Carlos Reutemann, que acaba de dejar el kirchnerismo.

Otro de los auditores oficialistas, Javier Fernández, se puso de pie. "Usted es un mal educado. ¿Con quién cree que está tratando? Acá está. Lo retiramos", le dijo a Despouy, y tiró sobre la mesa una copia del proyecto. También levantaron la iniciativa para quitarle a la presidencia el manejo de la prensa. Explicaron que habían revisado las normas actuales y que éstas no le daban a Despouy esa atribución.

"Hablan de transparencia -protestó Fernández-. Transparencia es no tener un informe parado cinco años como tuvo el radicalismo el famoso caso del tendido eléctrico [el caso de Electroingeniería]."

La pelea podría haberse prolongado horas, pero ya no quedaban temas por tratar y el presidente dio por terminada la sesión.

Entonces, alguien en el público aplaudió y recibió un airado reproche de la diputada Marcela Rodríguez (CC), entre los legisladores presentes en la sesión. "¿Qué aplauden? Esto es una farsa. No es necesaria la aplicación del reglamento de Diputados", dijo a los gritos. "Lamberto, vos sabés muy bien lo que quiere decir. El presidente no va a poder hablar más. Si estás poniendo este artículo es para recortar facultades", agregó.

Rodríguez anunció incluso que denunciará a los auditores oficialistas ante la justicia penal por haber dictado una norma que reglamenta el funcionamiento de la Auditoría en violación de la Constitución.

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