La Auditoría dice que en Finanzas no hay gestión de recursos humanos

Los empleados no tienen roles asignados y nadie sabe ahora con qué criterios fueron contratados, si no es el "dedo". Nadie los capacita, pero eso no es motivo de preocupación: nadie tampoco los evalúa.
No tienen muy en claro a quien obedecer, ni tampoco qué habilidades tendrán que desarrollar si aspiran alguna vez a ascender de puesto.

Este es el panorama que describen al menos tres informes producidos por la Auditoría General de la Provincia sobre distintas oficinas dependientes del ministerio de Finanzas y Obras Públicas de la Provincia a cargo de Carlos Parodi y publicados la semana pasada, que cuestionaron duramente su manejo de los recursos humanos.

Son tantas las falencias detectas al respecto, que el auditor Daniel Nallar le solicitó a Parodi que cree un área de Recursos Humanos que centralice la información y gestión del personal y que haga eficiente a los organismos mediante un objetivo de máxima: la motivación de la gente para el trabajo. Eso es justamente lo que no ocurre en algunos de los organismos auditados, como la Dirección General de Recursos Tributarios y Energéticos, el Servicio Administrativo Financiero y la Tesorería General de la Provincia, donde las numerosas falencias que describe minuciosamente el informe revelan que a falta de normativas y procedimientos, lo que más prepondera en la administración pública son los gustos y las órdenes del jefe.

Uno de los informes más duros es el que se refiere a la Dirección General de Recursos Tributarios y Energéticos, cuya posición jerárquica dentro del ministerio de Finanzas ni siquiera está especificado según la documentación a la que accedieron los auditores.

Pero tampoco están en claro las funciones que cada empleado debe ocupar: la repartición no cuenta con un documento que describa los objetivos de cada puesto, las responsabilidades, y los requisitos necesarios para ocuparlo, unos datos que los auditores consideran "claves" para la toma de decisiones.

Tampoco cuentan que los auditores llaman "orden de servicio", con lo que el organismo definiría la necesidad de incorporar personal ante el surgimiento de una vacante y determinaría los requisitos personales, de conocimientos y experiencia de quien aspire a ocupar el puesto: el informe de la Auditoría sugiere implícitamente que sólo con esos procedimientos se terminarían las designaciones a dedo. Por otro lado, los auditores señalaron que ninguno de los organismos mencionados desarrolla un plan anual de capacitación, ni tampoco ha definido procedimientos de evaluación de los resultados de la capacitación brindada.

Por si eso fuera poco, los auditores concluyeron que los organismos de Finanzas no cuentas con técnicas ni procedimientos de reclutamiento de personal. Cuando se produce una vacante la única estrategia declarada es la entrevista personal, aunque ninguno de las reparticiones informó quiénes eran los responsables de realizarla, con qué procedimientos, ni cómo se evaluaban sus resultados. Los informes concluyen que esos organismos no tienen un plan estratégico de recursos humanos, pero tienden a restarle responsabilidad de la falencia a la Secretaría de la Función Pública. En cambio, resalta la responsabilidad de quien tiene a cargo su área.

En mayo pasado, el gobernador Juan Manuel Urtubey había anunciado la realización de concursos públicos durante este año iba a regularizar la carrera administrativa. Sin embargo, los que se realizaron sólo regularizaron los denominados "art. 30", que no tenían estabilidad. El informe de la Auditoría vuelve a señalar que hasta al momento, se ha hecho muy poco.

Comentá la nota